La adaptación al cine de Doctor Zhivago

Yuri Zhivago es un médico que se debate entre el amor por su esposa Antonia y el que siente por Larisa Antípova, mientras atraviesa la I Guerra Mundial, en la que es médico en el frente; la Revolución Rusa y los años 20 y los comienzos de la URSS. Y es el protagonista de El doctor Zhivago , de Boris Pasternak. La novela es una de las novelas más populares del siglo XX (y fue clave para que su autor consiguiese en 1958 el premio Nobel de Literatura), aunque durante mucho tiempo no fue publicada en Rusia.

Sin embargo, eso no impidió que los lectores accedieran a la novela. Pasternak la había publicado en Milán, lo que permitió a los lectores del otro lado del telón de acero acceder al texto. Pero además de esos lectores, también los del otro lado del teléon de acero pudieron leer El doctor Zhivago, que fue publicado poco tiempo después en su idioma original – ruso – y que consiguió infiltrarse en la Unión Soviética en una edición pirata. Una edición que – como se acaba de descubrir gracias a información desclasificada – tuvo detrás a la CIA.

En cuanto el libro apareció publicado por primera vez, la CIA se dio cuenta del potencial propagandístico de la historia. Los avatares por los que pasa el protagonista chocaban con la historia oficial soviética. Así que la CIA se lanzó a crear una edición rusa que se imprimió en Holanda, como ha descubierto Peter Finn, el autor de The Zhivago Affair (un libro que saldrá este verano pero  del que se acaba de publicar un adelanto en The Washington Post), para aprovechar la exposición universal que se iba a celebrar en Bruselas (la del Atomium) y su flujo de visitantes para distribuir el libro. Como Estados Unidos (obviamente) no podía ser quien repartiese la edición rusa de la novela, fue una pequeña librería en el pabellón del Vaticano la que se encargó de vender El doctor Zhivago.

El libro se convirtió además en un escándalo porque los derchos de edición (que poseía Giangiacomo Feltrinelli, el editor italiano que había sacado la primera edición en Milán) habían sido violados. La CIA no había cerrado ningún acuerdo de edición, así que la edición rusa que estaban repartiendo era pirata. 

Pero El doctor Zhivago funcionaba bien: rápidamente consiguieron despertar el interés de los lectores a los que querían convencer, así que durante el resto de años de la Guerra Fría siguieron editando – y en muchos más idiomas – la novela de Pasternak en ediciones con las que intentaban tentar a los ciudadanos soviéticos.