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Con el cambio de año, hemos avanzado un año más en separarnos del pasado. Y esta frase que puede parecer tan absurda tiene, en realidad, una explicación: si estamos un año más adelante, las cosas han cumplido más años y los aniversarios tienen ciertas consecuencias. Como, por ejemplo, la expiración de los derechos de autor. Cada año, entran nuevos escritores en el dominio público. Las normas de entrada en dominio público varían según países, aunque lo más habitual es que sean 70 años tras la muerte del autor (que es lo que se estila en la normativa de la Unión Europea y que es la cifra recurrente y que se toma para hacer listas como la que seguirá a continuación). En España, como nos explicaba un lector en un comentario a la lista de escritores que entraron en dominio público en 2014, aunque la norma que marca la entrada en dominio público es la Europea, por la normativa anterior existente los escritores que murieron antes de 1987 están afectados por una ley de 1879 y protegidos durante 80 años.

Aún así, y basándonos en lo que es habitual (es decir, esos 70 años que impone la Unión Europea), estos son los escritores que entrarán en dominio público en 2015:

Antoine de Saint-Exupéry. El autor de El principito murió en 1944, en una misión de vuelo en el verano de la que nunca volvió. Su obra más conocida ha sido traducida a numerosas lenguas y es una de las que ha sido protegida por sus herederos de forma más intensa. Pero, a pesar de que se cumplan ya 70 años de su muerte, puede que El principito no entre realmente en dominio público. Sus herederos han echado mano de la marca registrada para blindar los derechos de explotación de sus personajes, lo que hace que el libro no pueda, por ejemplo, ser publicado usando el nombre de su protagonista como título.

Romain Rolland. El escritor francés es uno de esos premios Nobel de principios de siglo que no suelen ser de los más recordados por los lectores de hoy (¡hola, Jacinto Benavente!). Era pacifista, murió durante la II Guerra Mundial aislado en completa soledad y era íntimo amigo de Stefan Zweig. Tiene biografías, novelas y dramas.

Max Jacob. Otro escritor francés para la lista, muerto en el campo de concentración de Drancy, a las afueras de París. Además de escritor vanguardista, también fue pintor.

Filippo Tommaso Marinetti. Todos hemos tenido a Marinetti en los libros de literatura del colegio y del instituto en ese capítulo cajón de sastre que es el mundo de las vanguardias. Marinetti es el poeta y pintor que es el padre del futurismo.

Ida Tarbell. Lo bueno de la expiración de los derechos de autor es que suelen servir para recuperar a escritores completamente olvidados y que no eran reeditados porque no tenían tirón o porque nadie se había acordado de ellos. Una vez en dominio público encontrar y compartir su obra es tan fácil como echar mano de un buscador de internet. Una de las que quizás se recupere gracias a ello (y teniendo en cuenta las pinceladas que vemos en la red sobre ella merece la pena) es Ida Tarbell, periodista y pionera del género llamado muckraker (periodismo de investigación que destapa cosas turbias).

Hermanos Quintero. Los hermanos Quintero eran dos. Uno se murió en 1938 (con lo que iría en otra lista) y otro, Joaquín, en 1944, con lo que va en esta. Eran empleados de Hacienda hasta que sus obras de teatro empezaron a tener tanto éxito que se dedicaron a ellas. Son autores de esas comedias, dramas y zarzuelas que eran tan populares en la España de la Belle Époque y que ahora no nos gustan mucho.

Otros escritores que entran en dominio público son el estadounidense George Ade, el británico Arthur Quiller-Couch (que publicaba firmando Q), el poeta polaco Krzysztof Kamil Baczyński o el historiador francés Marc Bloch.

Fuera de la literatura entran en dominio público las pinturas de Wassily Kandinsky. Piet Modrian o Edvard Munch, los diseños del modisto Paul Poiret o la música de Glenn Miller.

Si se tiene en cuenta a aquellos países en los que solo se pone como norma la vida más 50 años más allá de la muerte, estos son los escritores que entran en dominio público:

Edith Sitwell. Sitwell tiene una de las rutinas de trabajo de las escritoras que esperamos que sea completamente cierta: se metía en un ataúd antes de empezar a trabajar. Era poetisa de vanguardia, se vestía de forma extravangante y fue miembro de una familia de autores.

Flannery O’Connor. La escritora es uno de los ejemplos que siempre vienen a la mente cuando se habla del gótico sureño y uno de los ejemplos de escritoras que se apartaron del mundo por su mala salud. Flannery O’Connor también entra dentro de la lista de escritoras libres de derechos en los países en los que el derecho de autor solo dura medio siglo.

Ian Flemming. El escritor es el creador del famoso agente James Bond y toda su obra está formada por las diferentes entregas que protagonizaba el espía. Pero Flemming escribió alguna que otra cosa, como por ejemplo un libro para niños, Chitty Chitty Bang Bang, que escribió para su hijo (y que se convirtió en película Disney … ¡con guión de Roald Dahl!)

Con información de Public Domain Review, Wikipedia