libros

La vida de los libros es bastante larga. No solo está el momento en el que llegan al mercado como novedades, esos libros que llenan las mesas de las librerías en las que aparecen los títulos de moda y a los que los medios les estamos prestando atención todo el tiempo, sino también su vida posterior. Cuando la novedad pasa, se convierten en libros de fondo. Cuando la novedad y los libros de fondo también pasan, pasan a ser libros de segunda mano y de librerías de viejo.

Habitualmente, los libros de segunda mano se asocian a precios bajos. Otras veces sin embargo no es esto lo que ocurre. Cuando el libro es un bien escaso pero que despierta mucho interés, los precios se disparan, en un efecto oferta-demanda habitual. Por ejemplo, antes de que la editorial Renacimiento sacase la nueva edición de Celia en la revolución, una de las entregas menos populares de la saga de Celia de Elena Fortún y que había aparecido en una única edición en los años 80, el libro se cotizaba a precios desorbitados en el mercado de segunda mano. Los precios andaban entre los 100 y los 200 euros por ejemplar.

No es el único caso. La primera vez que vi mencionado el libro Las modernas de Madrid, de Shirley Mangini, quise comprarlo. No hice. La edición está agotada y entonces los precios eran abrumadores en las librerías online. Ahora mismo en Amazon alguien pide por el libro 227,52 euros y en Iberlibro ya lo hay por 103,57 euros.

Pero los precios elevados de los libros no siempre tienen una razón tan clara. A veces lo que hace que los precios se hayan salido de madre parece muy poco claro. Es el misterio del libro de segunda mano que un vendedor vende por 99 centavos y que otro en cambio cotiza a más de 2.600 dólares.

Eso es lo que le pasó a una escritora con una de sus novelas y ese es el punto de partida que siguen en The New York Times para analizar este fenómeno. Amazon (al menos la versión .com) se ha convertido en un lugar en el que se pueden encontrar libros de segunda mano a precios normales y a precios disparatados (y sin que el libro varíe).

Todo ello ocurre entre los vendedores terceros que operan en la plataforma. Amazon permite a otros libreros vender libros en su marketplace. Como apuntan en el análisis del Times, entre ellos hay muchos libreros y vendedores de libros legítimos, que amplían la oferta y que mueven libros de segunda mano, pero también hay otros vendedores que venden libros casi como les da la gana y con los precios que se les ocurre. La directora de comunicación del libro de más de 2.600 dólares confiesa que es una locura, que está mal y que está volviendo “locos” a los editores.

Los precios disparatados no aparecen en todos los libros ni en todos los géneros. Es una cuestión de extremos. Aparecen en nichos en las ‘esquinas’ de la tienda online. Son, eso sí, expertos en estos precios locos (y expertos que no quieren hablar con los medios: ninguno de esos vendedores de libros respondió a las preguntas del Times).

En ocasiones, los precios son elevados y sin que parezcan justificados (el mismo libro puede aparecer en los resultados de búsqueda con un precio normal), pero al final, con que una persona compre uno de esos libros, estos vendedores ya están haciendo caja. Al fin y al cabo, no están vendiendo un libro peleado en los circuitos de segunda mano que posiblemente ya fue caro para el vendedor, sino libros que cuestan cantidades normales. Como explica un analista, con solo vender uno de esos libros a pongamos 600 dólares, teniendo en cuenta que solo cuesta 10, se hace ya un negocio.

Y, al fin y al cabo, lo que hacen estos vendedores no es ilegal, ya que uno puede pedir lo que estime por su libro de segunda mano, aunque sí parece mucho más claro que no es muy ético.

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