portadas romantica espana

Una de las cuestiones que desde siempre se ha asociado a la novela romántica es el hecho de que tengan esas portadas. Un hombre descamisado y con el pelo al viento (Fabio, el icónico modelo de los años 80) sirve para ilustrar prácticamente cualquier cosa, desde una novela en la que el protagonista es un pirata hasta una en la que es un magnate. Habitualmente aparece al lado de una mujer cuyo vestido, especialmente si es una novela de época, se está abriendo o cayendo. Son portadas que o se aman (muchas veces de una manera postmoderna…) o se odian (y que condenaban a los libros a no ser leídos por un cierto nicho de público o bien a sus portadas a ser camufladas). Pero ¿son esas portadas uno más de los clichés de la novela romántica? ¿Están ya pasadas de moda y el género está abriéndose a otras cosas y a otras presentaciones mucho menos estereotipadas?

Este tipo de portadas siguen existiendo aunque sus mercados están ya un tanto más limitados. Las novelas románticas editadas en Estados Unidos siguen teniendo ese tipo de portadas, casi sin que importe mucho que es lo que el libro es. ¿Era por ejemplo necesario usar esta portada para una novela sobre una eterna prometida que hereda un castillo y decide romper el compromiso y montar una fábrica de cerveza (sí, parece un poco extraño para el XIX, pero la autora consigue que parezca creíble)? Por supuesto, la blogosfera estadounidense está llena de debates sobre el tema y sobre si debemos amar o no esas portadas (¿son parte del juego literario o no lo son?) y hay autoras que hablan públicamente del momento en el que han podido tomar control de las portadas y vetar esas cosas. Las ediciones británicas de esos mismos libros tienen portadas completamente distintas y mucho más atractivas, mucho más alejadas de los tópicos y mucho más ‘friendly’ para los lectores menos involucrados en el género.

julia quinn

Pero ¿qué pasa con las ediciones españolas? ¿Han los lectores españoles (lectoras, en realidad, si nos atenemos a lo que está ocurriendo en el género) rechazado las portadas estereotipadas de las novelas románticas del pasado?

Echar un vistazo rápido por las webs de las editoriales españolas que están publicando romántica deja claro que aunque sí es posible seguir encontrando alguna portada al estilo de las estadounidenses (sobre todo cuando son adaptaciones de la propia portada de origen), las portadas de las ediciones españolas están bastante a años luz de esas ideas y de esos formatos. Ver cómo se venden los libros de Tessa Dare (la escritora de la novela que mencionábamos un poco más arriba) en España y en Estados Unidos demuestra claramente cómo el mercado funciona de forma completamente distinta. La edición española juega con letras elegantes y con imágenes un tanto nostálgicas y la estadounidense se va a lo, al final, obvio.

tessa dare cala espinada

“Ha habido una evolución en las portadas”, señala por correo electrónico Cristina Armiñana, de Penguin Random House. “Antes eran realmente horribles, con torsos masculinos y damiselas escotadas en posiciones semiindecorosas. Ahora hacemos portadas a medio camino entre lo romántico y lo sugerente-erótico, según el contenido del libro”, añade. Esta editora no es la única que ha señalado la misma evolución. “Creemos que ya hemos pasado esa etapa de portadas con hombres musculosos con el pecho descubierto. Aún hay, pero ahora se busca más la sensualidad, lo implícito más que lo explícito; que la portada no incomode a nadie, vamos, que no tengas que forrarte la portada del libro cuando lees fuera de casa”, apunta María José de Jaime, la editora de Libros de Seda.

Las editoriales buscan cosas distintas posiblemente a lo que se buscaba en el pasado o quizás es simplemente que el público ha cambiado y sus expectativas también (al fin y al cabo, las propias novelas también lo han hecho). “Creo que es la evolución de la sociedad y de los gustos estéticos”, apunta Armiñana hablando de la evolución de las portadas, tras explicar que ahora lo que buscan son “portadas elegantes y glamurosas con un punto erótico”. “Las portadas de años atrás han dejado de funcionar porque son antiguas, representan clichés y no transmiten la sensualidad de nuestra época”, aporta Esther Sanz, la editora de Titania, que señala que incluso en los géneros con una trayectoria más clásica, como puede ser la novela regencia, también se “exige una revisión y una actualización del modelo antiguo”.

El hecho de que las editoriales se hayan pasado a este tipo de portadas demuestra por tanto que el lector ha cambiado y que conecta con cosas completamente diferentes. “A veces funcionan mejor las portadas que trabajan más con el concepto romántico que las portadas que muestran lo romántico sin dejar lugar a la imaginación”, apuntan desde Harlequin.

¿Puede lo antiguo funcionar en casos concretos? Desde Ediciones B explicaban que en las novelas que van a librerías y que tienen tramas más complejas y extensiones más amplias, son las portadas “menos sensuales, menos explícitas y más elegantes” las que suelen ser protagonistas y las que funcionan. Sin embargo, en las novelas breves de bolsillo “que se venden sobre todo en quioscos” las portadas son más sensuales (y se siguen vendiendo bien, indican).

Semanas de trabajo y códigos a seguir

En general, las portadas de las novelas románticas llevan mucho trabajo (como al final las portadas de todos los libros). Como publicaban en un análisis reciente de Publishers Weekly, las portadas de las novelas románticas (sus fuentes son las editoriales estadounidenses, pero nos puede servir para tener una visión más general) implican un trabajo de entre 4 y 8 semanas de diseño y el saber dominar un cierto lenguaje.

El mercado es uno muy saturado, en el que no solo existen muchos títulos y muchos editores, sino también muchos géneros y subgéneros. La portada tiene que decirle rápidamente al lector qué clase de libro tiene delante y con qué se va a encontrar. La cuestión no es solo el diferenciar una novela regencia de una chick-lit contemporánea, sino también dar muchas pistas sobre el tipo de contenido que espera. Y todo esto debe hacerse además sin crear confusión: una portada no puede confundirse con otra de otra novela. Mientras todo esto sucede, las portadas deben respetar también los elementos de imagen de marca de la editorial y de imagen de marca del propio autor que las firma. El diseño es, por tanto, muy complejo.

¿Cómo se hace una portada de una novela romántica en España? Las normas al final (aunque los resultados y la estética sean tan distintos) son un poco parecidas. “En nuestro caso buscamos portadas que reflejen la historia y el subgénero”, apunta María José de Jaime, de Libros de Seda. “Tenemos un excelente equipo de diseñadores que nos hacen propuestas para cada libro y sobre ellas el equipo editorial decide”, explica, señalando que les gusta contar con la opinión de la autora del libro sobre la portada que manejan para la obra. “En algunos casos las portadas deben ser aprobadas por la editorial que te ha vendido los derechos de publicación en español”, añade.


Esta semana estamos publicando varios contenidos sobre novela romántica al hilo del longform en el que hemos analizado el género. Puedes leer más en el longform en cuestión.

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