mujer invisible

No tiene nada que ver con la literatura, pero lo cierto es que, para hablar de este libro, nos va a venir muy bien. Una de las cuestiones sobre las que están alertando los expertos de marketing en los últimos tiempos es el que las marcas están olvidando a la gente que no es joven. Es decir, se han obsesionado tanto con los millennials (consumidores nacidos entre finales de los 70 y principios de los 90) que han perdido de vista que existen otros consumidores y que estos también compran cosas.

Las estadísticas dicen que el solo el 29% de los jubilados siente que las marcas los comprenden y, en general, sienten que no son más que la imagen de fondo en los anuncios. El jubilado es siempre el señor mayor aburrido o el abuelo del anuncio. Pero, incluso aunque no se haya llegado a la jubilación, también las marcas estás olvidando a quienes no son jóvenes: la gente de mediana edad también está siendo dejada de lado por las marcas, sus anuncios y hasta sus productos.  Las cosas son incluso peores cuando se analiza lo que ocurre con las mujeres, ya que, una vez que cruzan cierta frontera demográfica, desaparecen de los anuncios y de los medios, a menos que sea para anunciar ciertas cosas o protagonizar ciertos tipos de contenidos. Como suelen quejarse las actrices famosas, una vez que se llega a cierto cumpleaños una solo puede ser la madre de la protagonista.

la mujer invisibleLa realidad es sin embargo mucho más compleja y mucho más variada y las experiencias de vida de las personas son tan variadas como las marcas y las películas se empeñan en no ver. Y, por tanto, ha empezado una cierta especie de revolución contra ello. En publicidad, hay quienes ven el nacimiento del old-vertising (anuncios protagonizados por gente de más edad que no están consumiendo productos ‘de viejos’).

En literatura, empiezan a aparecer protagonistas más diversos ya en muchos géneros. El año pasado, por ejemplo, leí una novela corta de romántica histórica protagonizada por un duque sesentón y una heroína cincuentona. El ensayo también está entrando en estos temas y está, además, dando cabida a las reivindicaciones. Y en esa línea entra La mujer invisible, de Helen Walmsley-Johnson, el último libro que ha publicado Seda Editorial en su línea de ensayo.

Walmsley-Johnson es una mujer de mediana edad que escribe sobre la experiencia de serlo y lo hace además echando por tierra los tópicos sobre lo que ocurre cuando se llega a cierta edad. La autora empezó haciéndolo en una columna en The Guardian, The Vintage Years, que se convirtió en bastante popular (y viral).

Lo que hace interesante a La mujer invisible es, justamente, que lo que nos cuenta son los problemas que se suelen invisibilizar cuando se sigue hablando de la misma imagen estereotipada de las mujeres de mediana edad. Walmsley-Johnson habla de la búsqueda de trabajo y de cómo no por llegar a cierta edad una tiene ya la vida resuelta, de las relaciones personales, de tomar riesgos o de cómo enfrentarse al mundo que la rodea o de cómo perder la juventud se acaba sintiendo, en la sociedad en la que vivimos, con cierto grado de derrota.

Y aunque en La mujer invisible habla de muchas de esas cosas también lo hace de cosas que parecen de entrada menos profundas pero que tienen un impacto directo en el día a día y que son, en cierto modo, la visibilización banal de todas estas cuestiones, como puede ser el hecho de que la ropa sea de una manera o que se den por sentadas ciertas cosas.

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