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Vaya por delante que lo de literatura de mujeres frente a literatura siempre me ha parecido un tema digno de perecer en la pira de las tonterías literarias. Me explico: eso de meter ciertos libros en lo que en inglés se llama women’s fiction, ficción femenina o libros de mujeres, por muy asentado que esté en el mundo editorial, me parece muy criticable. ¿Acaso porque el libro esté escrito por una mujer/trate sobre una familia/una historia de amor/etc/tenga una portada de colores pastel ya tiene que entrar en su propia etiqueta y ya deja de ser literatura sin más? ¿Le va a dar quizás una alergia brutal a un hombre que decida leer una de esas historias? Si tenemos en cuenta que la etiqueta se suele usar de un modo bastante despectivo en ciertos círculos (eso es solo literatura de mujeres y, si no, volvamos nuevamente a la polémica Weiner-Franzen), se tiene la foto completa. Por ello, lo de establecer si este libro lo ha escrito un hombre o una mujer y sobre todo lo de tratar de establecer si hay temas o palabras de mujeres y temas o palabras de hombres me parece un tanto problemático.

Sin embargo, un investigador lo ha hecho. En su defensa, se podría decir que solo lo ha hecho con afanes estadísticos y que esto no es lo único que ha medido. Ben Blatt, un periodista de datos, ha usado la tecnología para medir qué se repite en los libros. Las conclusiones las ha publicado en Nabokov’s Favorite Word Is Mauve, un libro que han leído en Quartz (que es donde hemos encontrado los datos y donde ya dejan claro que hay que coger esta información con ciertas pinzas para establecer lo decisiva que es como información literaria). Además de medir las palabras que usan más los escritores y las escritoras, también ha medido, por ejemplo, las que se emplean para describir ciudades.

El periodista partió de un vaciado de palabras de clásicos (en inglés) del siglo XX y contabilizó cuántas usaban más o menos las mujeres o los hombres para crear un ratio. Una de las cosas que descubrió es que los autores (hombres) son mucho más proclives a no usar nunca “ella” de lo que ocurre a la inversa. Es decir, en sus libros es más probable no encontrar el “ella” como pronombre, lo que invita a preguntarse qué ocurre con las mujeres que aparecen en sus libros. En El Hobbit solo se una única vez en todo el libro el pronombre ella.

Por otra parte, la lista de las palabras más empleadas en los libros escritos por escritoras es diferente a la lista de palabras más usadas por escritores.

¿Cuáles son esas palabras? Los escritores usan (en inglés, claro) jefe, trasero (o quizás – aunque seguro que no- posterior, la palabra es ‘rear’), civil, más grande, absolutamente, enemigo, compañeros (‘fellows’), rey, público y contacto.  Las escritoras emplean almohadas, puntilla, rizos, vestido, porcelana, falda, cortinas, tazas, sábanas y se encogió de hombros (que en inglés es una sola palabra: ‘shrugged’)

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