Mercedes de Acosta es una de esas sorprendentes figuras de principios del siglo XX. Era una de las hijas de un ejecutivo con orígenes cubanos y asturianos y de una mujer que decía descender de la nobleza española.

Nació en Nueva York en 1893 y tuvo varios hermanos, entre ellos Rita – conocida luego como Rita Lydig, una socialite del Nueva York de la Belle Époque que marcaba tendencias – y Aida – que fue la primera mujer en volar en solitario en un dirigible -. Mercedes era la pequeña de los hijos, criada como un niño en los primeros años de vida y por tanto alejada de los convencionalismos de la época que marcaban cómo debían ser las niñas y cómo serían luego como mujeres.

Acosta fue poeta y escribió también obras de teatro, aunque es conocida hoy en día por su vida privada. Mercedes de Acosta fue pareja, entre otras estrellas de la época dorada de Hollywood, de Greta Garbo y de Marlene Dietrich.

“Los tiempos en los que vivimos hoy día pondrían a la poeta estadounidense de origen español Mercedes de Acosta (1893-1968) en el disparadero de habladurías, dimes y diretes, dando mayor importancia a sus amoríos y relaciones románticas –que fueron muchas– que a su obra poética y teatral”, escribe Javier Herrero en el blog de la editorial Torremozas, añadiendo “aunque la verdad es que su vida, relatada por ella misma en unas asépticas memorias, da para mucho”.

Torremozas acaba de recuperar parte de la obra poética de Acosta en un libro, Imposeída, una edición bilingüe que recupera la edición “publicada por ediciones La Mirada, una editorial cubana de Nuevo México, que fue reeditada en Cuba por ediciones Holguín”. Los traductores (Jesús J. Barquet, Carlota Caulfield y Joaquín Badajoz) han revisado el texto y han añadido nuevos poemas en la edición de Torremozas.

La edición también reivindica la faceta como autora de Acosta. “Quizás su vida, sus aventuras y sus devaneos con la alta sociedad opacaron la calidad de su breve obra: una novela y tres libros de poesía, además de algunas obras de teatro que no tuvieron mucho éxito”, se puede leer en el mismo texto del blog que presenta la edición.

Mercedes de Acosta acabaría de hecho muriendo pobre en los años 60, después de haber publicado sus memorias como fuente de ingresos.

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