Somos lo que fuimos en el pasado y lo que nos empeñamos en negar en el presente, sobre todo si las enfermedades nos aprisionan hasta el punto de que estar vivo y dejar de estarlo son lo mismo. Es lo que le ocurre a la protagonista de esta historia, Almíbar, de Anna Mas Blasco y Anna-Lina Mattar, una chica que intenta poner en orden su vida caracterizada por una serie de compulsiones y trastornos emocionales que la obligan a aislarse en un universo propio que llama “La Dimensión”.

Un día, encuentra por casualidad una lata de melocotones que la traslada a su infancia cuando su abuelo disfrutaba con este manjar que, tras ser diagnosticado de diabetes, tiene prohibido comer. Más tarde, la hidrocefalia le dejó incapacitado y desde entonces vive en una residencia – su “Dimensión” – donde tampoco le dejan ver el fútbol.

            Abuelo, ¿qué te retiene aquí?

            Y a veces se respondía a sí misma esa

            pregunta nunca dicha en voz alta.

            Quizá lo que retenía al abuelo era el

            miedo. El mismo miedo que a ella la

encerraba en La Dimensión.

Al fin, la chica decide enfrentarse a sus miedos (a conducir, a los gérmenes, a la violencia en el mundo, etc.) y visitar al anciano en la residencia para llevarle la lata que, además de funcionar como nexo de unión entre nieta y abuelo, es la clave para vencer el miedo a vivir de una y el miedo a morir del otro. Dos maneras de enfrentarse a todo lo que les aprisiona y les priva de ser libres.

            Se volvió otra vez hacia el abuelo.

            Lo supo: aunque él miraba al techo, lo

            que realmente veía no estaba en

aquella habitación. Entonces le dijo:

            – DE ACUERDO.

            La nube terminó de cubrir el sol.

 

Una historia dura, triste pero también muy valiente con la que el texto de Anna Mas Blasco  y las imágenes de Anna-Lina Mattar ganaron el Concurso Internacional de Álbum Ilustrado de la Biblioteca Insular de Gran Canaria en el año 2018.

Otra cuestión a destacar es la edición tan cuidada que ha elaborado la editorial A buen paso. La tapa dura tiene el tacto suave y -como dice la editorial el conjunto de hojas está: “cosido a vista en un pliego”.

Las letras del título chorrean del mismo modo que ocurre cuando se succiona el líquido directamente de la lata -como le gustaba al abuelo para el horror de la abuela- y las letras de color rojo en fondo blanco se distorsionan para representar las emociones de los personajes. Todo un acierto que merece la pena leer y reflexionar largamente.

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