portada_marilyn-tenia-once-dedos-en-los-pies_maria-herreros_201512281733Como explican en el dossier de prensa de presentación de Marilyn tenía once dedos en los pies, de María Herreros y que acaba de publicar Lunwerg, “este libro de ilustración, que ni es un cómic, ni una novela gráfica, es un acercamiento muy particular a los protagonistas del cine”.

El libro es uno de esos que, si tenéis vuestra biblioteca personal ordenada de forma categórica y poco flexible por tipos de libros, os costará dónde meter. ¿Lo guardo como ensayo de cine? ¿Lo guardo con los cómics? ¿Lo meto en álbum ilustrado? Sea como sea y metiéndolo donde se meta, lo cierto es que el libro será una lectura curiosa y una que te mantendrá atrapado página tras página.

Herreros parte, como cuenta en el prólogo del libro, de su propia experiencia. Al fin y al cabo, como explica, ella es de esas personas que ponen nerviosas a sus amigos obligándoles a ver los títulos de crédito hasta el final porque no solo le gusta coleccionar nombres curiosos que aparecen en los títulos sino también “el impulso de saber más sobre los entresijos de un rodaje” y enterarse “de un montón de detalles supuestamente triviales”.

El libro (en el que los datos van acompañados de unas ilustraciones rápidamente identificables, que son las verdaderas protagonistas) está lleno de esos datos triviales sobre el mundo del cine que componen la cara B del universo rutilante de Hollywood y que es, al final, lo que logra atrapar nuestra curiosidad.

¿Cuáles son las características secretas de Hollywood y las que entran en la lista de curiosidades? En el libro vienen muchas (el texto se reparte entre algunos actores y actrices famosos y directores, pero también entre casas, coches y curiosidades cinematográficas) pero aquí nos hemos quedado con algunas.

– Stanley Kubrick estuvo diez años sin conceder ni una sola entrevista

– Kubrick tenía auténtico pánico a la velocidad: no podía viajar a más de 50 kilómetros por hora

– La lista de fobias de Woody Allen abarca algunas ‘mainstream’ como la claustrofobia, la acrofobia o la carcinofobia (el miedo a tener cáncer) con algunas menos populares como el miedo a los colores brillantes, el miedo a los niños gordos o a la mantequilla de cacahuete.

– Sofia Coppola paró una discusión de sus padres a los 3 años gritando corten

– Clint Eastwood tuvo que comprarse ropa para el rodaje de una de sus películas con Sergio Leone porque la producción era tan caótica que no se les había ocurrido comprarle la ropa por duplicado.

– Hitchcock era supermalvado con sus actores: a uno que era bajito le mandó un traje de niño y a una de sus actrices la asustó con un pollo desplumado. Y sí… a Tippi Hedren la sometió a un ataque real de pájaros (y metió carnaza en su ropa para que los pájaros la atacasen más)

 

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