unnamedLeer ‘Almohada de hierba’ es como dar un agradable paseo en barca sobre un lago en calma. Dejarnos llevar es la mejor opción para disfrutar de un texto cargado de lirismo que, desde la primera página, nos invita al placer de observar con ojos atentos lo poco o lo mucho que sucede mientras la primavera va llenando de color el paisaje.

Con el objetivo de desprenderse de toda emoción, cargado con el caballete, las pinturas y un cuaderno de bocetos, nuestro protagonista llega a Nakoi. Allí se halla el balneario en el que espera encontrar la inspiración necesaria para escribir el poema perfecto o pintar el lienzo que refleje la completa armonía.

El tiempo parece detenido en una eterna primavera y la naturaleza ofrece un auténtico espectáculo para los sentidos. Un entorno donde es posible dejar pasar las horas observando mecerse el bambú o viendo caer, como si de una danza se tratara, las camelias sobre el agua del lago. En este entorno alejado de todo contacto con la civilización, parece posible alcanzar lo que el pintor desea: «Y quiero, aunque sea por poco tiempo, enajenarme de cualquier tipo de sentimiento humano y poder vagar errante por un universo de total insensibilidad. A eso aspiro».

Durante su estancia en el balneario, el joven artista conocerá a Nami, la enigmática mujer hija del propietario, que conseguirá desconcertar a nuestro protagonista. Los escasos pero intensos encuentros entre ambos serán una mezcla entre la batalla dialéctica y la fascinación que en el joven causa esta peculiar mujer.

Además del lirismo de la obra, donde lo menos importante es lo que sucede, encontramos el sentido del humor (especialmente durante el episodio en la barbería) del Sōseki de ‘Botchan’ y la introspección de novelas como ‘La puerta’. Tampoco deja de lado el autor, la crítica a la asimilación de la cultura occidental, el cuestionamiento del progreso (es interesante la reflexión sobre los trenes, como lugares no en los que viajamos sino en los que somos deliberadamente transportados) y de la vida en la ciudad frente al ámbito rural.

Natsume Sōseki (1867-1916) es uno de esos autores imprescindibles cuya lectura deja en nosotros un poso queunnamed (1) permanece una vez acabado el libro. Entre sus obras más conocidas se encuentran ‘Soy un gato’, la ya mencionada ‘Botchan’ o ‘Kokoro’.

‘Almohada de hierba’ es una delicatessen literaria que el lector saborea con la calma que requieren los bocados más jugosos. Podemos disfrutar de esta obra (prologada con acierto) que el propio autor definió como «novela-haiku», gracias a la editorial Chidori Books, un precioso proyecto que acaba de iniciar su andadura en el mundo editorial. Una apuesta valiente por la literatura japonesa de calidad.