el libro de la señorita buncleEn este mundo en el que nos encontramos con más y más palabras en inglés para definir millones de cosas y muchos subgéneros literarios, alguien debería inventar alguna para encajar a todas esas escritoras británicas que publicaron en origen en el período de Entreguerras, luego fueron olvidadas y ahora están siendo rescatadas por diferentes editoriales que han hecho de los libros que en realidad son una joya una de sus señas de identidad, como puede ser el caso de Alba, Libros del Asteroide o Impedimenta. Son autoras cuyas novelas nos hacen pasar un buen rato, que son «deliciosas» (por usar un adjetivo muy de la época). Nancy Mitford es la más popular (aunque nunca llegó a dejar de ser editada) pero también están Stella Gibbons, E. M. Delafield o – la que nos ocupa – D. E. Stevenson.

Sus novelas tienen tramas ‘encantadoras’: muchas veces nos encontramos con una chica joven, con problemas de supervivencia económica, ciertos todos que enredo amoroso. Son aparentemente ligeras, divertidas, chispeantes, con el encanto de lo vintage. Eso ha hecho que algunos no valoren todo su potencial y se queden solo con la superficie. Porque esos libros sobre mucho más que historias para pasar un buen rato (el libro perfecto que leerías un día en el que llueve y quieres tener alguna excusa fantástica para no salir de casa). Aunque, en realidad, ser un libro perfecto para sumergirse una tarde (con café y mantita) no es una cosa mala.

D. E. Stevenson era la hija de un diseñador de faros (que sí, parece la profesión más romántica del mundo) y nació a finales del siglo XIX. Quiso ir a la universidad, pero su padre no se lo permitió, y aunque su familia no estaba muy a favor de que escribiese, empezó a hacerlo en secreto. Durante la I Guerra Mundial se casó con un militar y, ya casada, se entregó a su carrera literaria. El libro de la señorita Buncle  fue una de sus primeras novelas, publicada en 1934, y ha sido su punto de entrada en el mercado en castellano (contemporáneo).

Nos encontramos en los años 30. Barbara Buncle es una señorita de aspecto aburrido que vive en Silvestream, un pueblo de la campiña inglesa, con Dorcas, que fue su niñera y ahora es su ama de llaves/ángel de la guarda. La señorita Buncle es una solterona sin mucha fortuna, tan poca fortuna que decide buscar una fuente de ingresos de forma desesperada.  Y lo que se le ocurre es escribir un libro (con pseudónimo). Pero la señorita Buncle tiene cero imaginación, así que sin darse cuenta escribe sobre sus vecinos. El libro sale publicado, es un sorprendente éxito de público y todos en Silvestream lo leen… reconociéndose en sus personajes. Así que todos empiezan la búsqueda: ¿quién ha escrito esta novela en la que todos aparecen de forma tan terrible?

Y el lector contemporáneo se lanza a devorar una sátira sobre la vida en el pueblo y sobre cómo las primeras impresiones hacen que se llegue a conclusiones equivocadas.

La novela tiene una continuación, El matrimonio de la señorita Buncle , que ya he sumado a la lista de lecturas pendientes.