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Después de años de silencio, y mientras los rumores y confirmaciones sobre una nueva película calentaban el ambiente, Helen Fielding anunciaba que Bridget Jones, su influyente creación literaria, iba a protagonizar una nueva entrega. Al principio solo sabíamos que Jones se iba a enfrentar ahora a los retos de las redes sociales, siendo ya una mujer de «mediana edad». Después, cuando el libro llegó en ‘preestreno’ a los periodistas literarios británicos, añadimos a la lista de cosas que sabemos sobre el nuevo tomo de Bridget Jones la trágica muerte de Mark Darcy, el eterno enamorado de la protagonista (y cuya desaparición ni siquiera era un spoiler ya que se sabe desde el minuto 1). Ahora hemos leído el libro y podemos responder a todas vuestras preguntas y confirmar si las críticas terribles que en general han hecho los medios británicos tienen algún sentido.

Mad about the boy, que Planeta publicará este mes en castellano como Loca por el chico, empieza a mediados de abril de 2013, cuando Bridget apunta en su diario los dolores de cabeza que le está causando su relación con Roxter, un ‘toy-boy’ al que conoció vía Twitter. Las compulsivas llamadas al servicio de comprobación de línea de sus libros de los 90 se convierten ahora en recurrentes vistazos a Twitter y a su smartphone. El libro hace un receso justo después para explicarnos como Jones llegó a este estado de agobio por culpa de un ‘toy-boy’ de 29 años. En la tercera entrega, Bridget ya no teme, eso sí y como le deja claro su amiga Jude, ser comida por un par de alsacianos en una vejez solitaria. Ahora tiene a Mabel y Billy, de cinco y siete años, para velar por ella.

El libro intenta recuperar los mejores puntos de Bridget Jones, como ser impulsivo, irracional y desastroso que era hace un par de décadas pero con 51 años y dos hijos pequeños que muchas veces (es el caso de Billy) se muestran más eficaces y serenos que ella. La cuestión es que el personaje ha perdido cierta gracia, cierta frescura, y los elementos que antes hacían tanta gracia ahora ya no hacen tanta. Posiblemente, es porque ya hemos recibido el impacto de todos esos referentes demasiadas veces. Por ejemplo, una de las subtramas que deberían arrancarnos una carcajada es la adaptación al cine y a los tiempos modernos que Bridget está realizando de Hedda Gabbler de Anton Chejov. A medio libro un personaje desvela que es en realidad Hedda Gabler y de Henrik Ibsen. ¿En serio ha conseguido Bridget llegar tan lejos en su engaño en los tiempos de Google? Y, sobre todo, ¿cuándo demuestra tantas veces conocer tan bien la trama de la obra como para lamentar todas las moderneces que quieren incluir los productores cinematográficos?

Pero, aún así, el libro no es tan malo como las críticas nos habían empujado a creer. No es tan fresco, no es tan divertido y no es tan novedoso como Bridget Jones lo fue en los 90. Pero podría haber sido peor (no hay más que mirar lo que ha hecho Lauren Weisberger  ha hecho con La venganza viste de Prada para poder ver hasta donde podría haber llegado la tragedia). Mad about the boy, o Loca por el chico, se deja leer y es una bastante digna lectura pasatiempo. Vale que podría haber estado protagonizada por cualquier otra persona y no tendría ni que ser Bridget Jones su estrella, pero siempre se puede leer por los viejos tiempos.