margaret mead

Hace unos años, la escritora Lily King fue arrastrada por una de sus amigas a una librería de viejo que estaba a punto de cerrar. Su amiga le obligó a comprarse algo y la escritora se compró una biografía de Margaret Mead, la antropóloga, que leyó con entusiasmo y donde descubrió algo que le hizo pensar ‘aquí hay una novela’. Cuando estaba casada con su segundo marido, el antropólogo Reo Fortune, coincidió en lo que ahora es Papúa Nueva Guinea con Gregory Bateson. Bateson era el tercer hijo de un brillante genetista y el único superviviente (el mayor había muerto en la I Guerra Mundial y el segundo se había suicidado) y toda la presión familiar por hacer algo grande en el campo de la ciencia se había concentrado en él. En los años 30 era un antropólogo que vivía con una tribu en Nueva Guinea. La relación fue más allá del ser colegas científicos y se convirtió en un triángulo amoroso y los tres antropólogos vivieron apasionadamente mientras observaban a las tribus y sufrían brotes de malaria. Mead acabará dejando a Fortune por Bateson.

Esa es la historia real y es la historia que no sabía si debía contaros o no para hablar de Euforia, el libro que Lily King escribió partiendo de ella y que acaba de publicar Malpaso en castellano (y que fue uno de los títulos con tirón en su lanzamiento y que ganó premio tras premio en Estados Unidos en 2014). La historia real hace que la lectura pierda. Es decir, mientras lees es fácil caer en la tentación de estar todo el rato pensando en lo que pasó de verdad con Mead y su trío amoroso y la novela no merece eso. Merece que se lea por ella misma, disfrutando de la historia y de su desarrollo y de cómo King va uniendo los diferentes hilos de la trama para enfrentarnos a una historia de enfrentamiento de egos, visión colonialista del mundo (sí, Fen, habló de ti), los comienzos de la antropología, la presión de las expectativas y la posición de la mujer. Sí, hay amor. Y sí hay sexo (pero no tanto como puede parecer viendo algunas críticas estadounidenses) La novela no va sobre un trío amoroso. Va sobre muchas otras cosas. Y es una lectura apasionante que merece nuestra atención sin despistes por estar buscando los restos de la historia real.

Euforia-lily-ok-topoPor ello, olvidad a Margaret Mead (yo fui muy feliz cuando lo logré) y ya después os iréis a hacer un maratón de Wikipedia tras la lectura (yo fui igualmente feliz cuando lo hice) para ver lo que ocurrió en realidad. Porque los personajes de King tienen mucho de Mead, Bateson y Fortune, pero no son exactamente ellos ni las cosas que harán serán necesariamente las que ellos hicieron.

La novela arranca en Navidad, en los años 30. Nell y Fen, un matrimonio de antropólogos, acaban de llegar en un estado deplorable físico y anímico a un hotel en una ciudad de Nueva Guinea. Nell Stone es una especie de estrella de la antropología, ya que publicó un escandaloso libro sobre la vida de los nativos de Samoa que ha sido un bestseller. De hecho, Nell y Fen viven de lo que Nell gana y de sus becas, aunque sus fondos para esta expedición están empezando a escasear. Tras el fiasco en Nueva Guinea han decidido irse a Nueva Zelanda a observar tribus, pero no llegan a hacerlo porque esa noche en el hotel se encuentran a Andrew Bankson, una eminencia británica que está observando a los kiona y que los convence para que observen a una tribu cercana a la suya. Bankson, que acababa de intentarse suicidar sin éxito y está desesperado en su soledad, se agarra al matrimonio como una suerte de clavo ardiendo.

Y ahí empieza la novela, que está narrada en varias voces (la primera persona de Bankson, una tercera que observa al matrimonio y las notas que escribe Nell) y que analizará las tensiones entre estas tres personas y, sobre todo, el enfrentamiento de egos entre los tres (sobre todo entre Fen contra Nell y Andrew: para Fen no es nada fácil estar casado con una mujer brillante). Todo esto en medio de un entorno en el que son completamente ajenos (las tribus son como planetas extraterrestres para ellos y sus costumbres son completamente ajenas a lo que hacen), en una ubicación geográfica que hace la vida aún más difícil (viven en la jungla, en lugares aislados y apartados rodeados de vegetación y calor) y en el contexto del nacimiento de la moderna antropología.

Foto Biblioteca del Congreso