Anne Hathaway como Jane Austen

Jane Austen fue una prolífica escritora de cartas, que mantenía correspondencia con sus hermanos (y tenía unos cuantos) y sobre todo con su hermana Cassandra, que era quien estaba más próxima a ella y de quien estaba en múltiples ocasiones separada ya que Cassandra pasaba tiempo en el hogar de su hermano Edward. Muchas de esas cartas no han sobrevivido, porque fueron destruidas ya sea para proteger la privacidad de Jane Austen y su entorno (como ocurre con algunas de las cartas enviadas a Cassandra) o porque no fueron consideradas relevantes (como pasó con las que Jane Austen envió a su hermano Frank y que una de las hijas de este último quemó tras su muerte).

Pero las que sobrevivieron nos permiten conocer cómo era en la intimidad Jane Austen (y era muy mordaz y muy divertida) y cómo era la vida en la Inglaterra rural en la que creció y vivió la escritora en la época georgiana. Las cartas están llenas de alusiones a personas y elementos que el lector no conoce, pero una buena edición consigue ponerlas en contexto y hacer que la lectura sea sencilla (y enriquecedora). Es lo que sucede con la completísima edición en castellano de las cartas de Jane Austen que ha publicado la editorial especializada d’Época en su colección Lettere de Época, Cartas.

cartas-jane-22cm-susanna.inddLa edición es la primera íntegra en castellano de las diferentes cartas de Jane Austen que han llegado hasta nosotros. Firman la traducción Eva María González Prado y la introducción y apéndice Susanna González. No está completamente claro cuál de las dos es la responsable de las completas (y nada molestas) notas a pie de página, que son el elemento clave por el que esta edición de las cartas funciona tan bien. Las notas al pie localizan y contextualizan a los diferentes nombres que aparecen en las misivas y también dan información de contexto y complementan las cartas. Así, por ejemplo, descubrimos que la costumbre en los entierros en la época era que solo fuesen unos pocos familiares y siempre hombres, se hubiese muerto quien se hubiese muerto.

¿Y cómo era Jane Austen según sus cartas? Las cartas están llenas de cotilleos locales, comentarios (y a veces divertidamente maliciosos: «la señora de John Lyford está tan feliz con su viudez que se está preparando para volver a ser viuda»), críticas de los bailes a los que va (y a los que van luego sus sobrinas), consejos amorosos para su sobrina Fanny e información sobre compras, telas y modas. Las cartas de Jane Austen permiten descubrir una escritora divertida y menos ‘bondadosa tía’ que la imagen que libros como las memorias de su sobrino ayudaron a crear con el paso del tiempo.