la muerte llega a pemberley bbc

Varias son las continuaciones que se han escrito sobre las obras de Jane Austen. Posiblemente son miles (no hay más que poner el nombre de cualquiera de sus personajes o escenarios en una librería online para ver la larga lista de resultados), aunque en los últimos años ha destacado una sobre todas ellas. Es La muerte llega a Pemberley, la versión novela negra que ha escrito P. D. James. El libro vivirá en breve una segunda juventud gracias a la adaptación que la BBC ha realizado de la obra y que se estrenará estas Navidades en Reino Unido.

¿Por qué La muerte llega a Pemberley ha conseguido destacar por encima de las demás continuaciones, spin offs y otras variantes de las obras de Jane Austen? Para empezar, tiene detrás a P.D. James, una escritora muy popular en novelas policíacas. De este modo, muchos lectores han acabado entrando en esta obra por el reclamo de su autora. Pero, además, eso ha garantizado que la trama crezca y se desarrolle sin ser esclava del universo Austen. Algunas de las continuaciones de la obra de la escritora inglesa quieren ser tan fieles a lo que Jane Austen hacía que se convierten en un ejercicio de estilo, en una especie de ofrenda en el altar austeniano, y eso acaba perjudicando a las historias.

Por otra  parte, James recoge el testigo de una de las novelas más populares de Jane Austen, Orgullo y Prejuicio, con Mr. Darcy y Elizabeth Bennet como protagonistas. La historia explota también uno de los conflictos más violentos de la novela de Austen, la relación entre los Darcy y George  Wickham, que aquí se convierte rápidamente en sospechoso de asesinato. Y aunque no hay grandes giros de la trama la novela se deja leer como un buen best-seller de misterio. El final es, claro está, una sorpresa, pero tampoco hay grandes artificios literarios para envolverlo.

P. D. James sobresale además sobre las demás adaptaciones de Austen por la voluntad historicista de su obra. La historia trenza una investigación criminal y un juicio y no cae en llevar las características del presente (como tantas otras historias post-Austen) al pasado. En este caso, asistimos a un proceso judicial realmente del pasado.