Empezamos a emplear un nuevo formato de crítica literaria: las críticas flash (críticas más breves, que publicamos agrupadas por género literario y en las que intentamos hablar de novedades que están llegando justo ahora a librerías o que lo van a hacer de forma inminente). Este mes hablamos de novela romántica. (Podéis encontrar aquí una explicación sobre el formato y sobre lo que prevemos hacer con él)

 

Casarse con él, de Lisa Kleypas (Vergara)

casarse-con-el-lisa-kleypasEn inglés apareció en mayo, aunque ahora acaba de aparecer en castellano en Vergara/Ediciones B. No he leído la traducción, aunque Marrying Winterborne entraría claramente en mi lista de lo mejor que leí en el género este año. Es el segundo tomo de la última serie de romántica histórica de una de las autoras más populares del género y, en mi opinión, no debería ser leído sin haber leído antes el primer tomo (la novela empieza in media res y parte de todo lo que ocurrió en la anterior: es claramente una continuación). Y, a tenor de las críticas que se han ido publicando desde que apareció en inglés, o la amas o la odias.

Un magnate hecho a sí mismo y dueño de los grandes almacenes más importantes de Londres, el señor Winterborne del título, estaba decidido a casarse con Lady Helen Ravenel para escalar socialmente, hasta que la familia de ella rompió el compromiso. Helen, sin embargo, no está de acuerdo con lo que su familia ha hecho y está dispuesta a hacer lo que sea por mantener esa boda.

Así contado (y es muy difícil no contar más sin hacer muchos spoilers) la historia parece lo peor de todos los clichés del género, aunque en realidad no lo es. De hecho, más que una novela romántica al uso (la historia de amor es totalmente secundaria: los protagonistas se han enamorado en el libro anterior) es una novela sobre Helen y sobre cómo encuentra su lugar en el mundo. Es, como apunta en la crítica el blog Romántica que no rosa (a quien no le ha gustado tanto), un Bildungsroman à la Kleypas. Posiblemente los puristas del género se sientan decepcionados con Casarse con él y esperen con mucha más antelación y emoción el siguiente tomo (que para algo lo protagoniza el hijo de dos de los protagonistas más queridos por los fans de la autora), pero yo, que no soy nada purista, lo he disfrutado bastante.

The Dare and The Doctor, de Kate Noble (Pocket Books)

De Kate Noble (a quien ya mencionábamos en otro artículo) solo hay traducido un libro al castellano por La Esfera de los Libros, lo que me sorprende (se traducen muchas autoras de romántica histórica y muchas no muy buenas). La serie que cierra con The Dare and The Doctor es bastante original (sus personajes no solo los habituales) y bastante buena (escribe bien y llena sus novelas con detalles interesantes y curiosos). Quizás la última entrega sea la más floja de las tres, pero a pesar de ello está muy encima de muchas otras cosas que se publican. En este caso, los protagonistas son un médico (como el título ya deja ver) y la hija de un baronet, que es un genio en botánica y que viaja a Londres a principios del XIX no para encontrar a un buen marido (recurrente…) y salvar la fortuna familiar (otro clásico) sino para presentar sus descubrimientos sobre hibridación de flores ante la comunidad científica.

Serie Maiden Lane, de Elizabeth Hoyt (Forever&Piatkus)

wicked-intentionsLa saga Maiden Lane es una de las que suelen aparecer de forma recurrente en las recomendaciones de novelas de romántica histórica, aunque yo siempre resistía. Hay el ciento y la madre de tomos (bueno, vale, solo 11 y en algún lugar leí que solo habrá 12) y está ambientada en la mitad del siglo XVIII, que no es lo habitual para la novela romántica histórica. Si en NetGalley no hubiese estado Wicked Intentions, el primer tomo de la serie, para descarga libre en su editorial estadounidense (el último publicado – y que acaba de llegar ahora mismo a librerías – estaba para descarga tras autorización de la editorial, pero en ese no me quisieron y tuve que esperar pacientemente a que lo publicasen) no hubiese caído finalmente.

Pero caí y ahora tengo resaca de lectura. En unas semanas devoré la saga (me dejé dos libros en el medio que no parecían cruciales para los dos grandes arcos temáticos que unen la serie), posiblemente gracias a la buena política de precios de su editorial británica (Piatkus, que tenían los libros rondando los 4 euros).

Hoyt ha sido publicada en castellano en sus otras sagas (solo leí uno de esos libros y no puedo deciros cómo son o si merecen la pena), así que no sería extraño que también lo fuese con esta. Wicked Intentions, la primera entrega, sirve como marco introductorio de los principales personajes que dominarán los primeros libros y, sobre todo, del ecosistema en el que se moverán, el barrio de St. Giles, en Londres, que como explica un personaje en uno de los libros es “la más mezquina, la más sucia, la peor parte de Londres”. El gran arco temático que une los primeros libros es la figura del Fantasma de St. Giles, un misterioso personaje justiciero que trabaja en el barrio. Hoyt juega con los recursos que da la época, lo que es un plus (sobre todo si se compara con esas novelas en las que los personajes parecen trasplantados desde el siglo XXI) y, a pesar de que hay tantos volúmenes, hace que sus personajes y las cosas que les pasan sean acordes con lo que nos ha contado (odio cuando los escritores cambian la personalidad de los personajes o cambian los hechos en libros posteriores para que se ajusten a lo que necesitan en ese momento).

La carta, de Kathryn Hugues (Libros de Seda)

la-cartaTina, en el Manchester de los años 70, dedica el tiempo que no está trabajando a ser voluntaria en una tienda benéfica de ropa de segunda mano, para así no ir a casa y no tener que estar con su marido, que la maltrata. En uno de los abrigos encuentra una carta, escrita 30 años atrás y que nunca llegó a ser enviada, en el que un joven pide matrimonio a la chica a la que había dejado embarazada. Y Tina decide buscar a los protagonistas de esa historia.

Lo cierto es que ya sabía que este libro no iba a ser, como dicen los ingleses, “mi taza de té”. Las historias que funcionan en dos arcos temporales me suelen gustar bastante, a pesar de que el formato parece ya un tanto gastado por el uso, incluso cuando se juega con clichés (ocurre en muchas novelas de Beatriz Williams y a pesar de ello suelo disfrutarlas). Sin embargo, el propio argumento de La carta me decía que iba a costar mucho que me sedujera (personalmente, creo que las historias de mujeres maltratadas deben estar muy bien escritas y mi baremo de lo que acepto o no como lectora es mucho más elevado que el que pueden tener otros best-sellers sobre otras temáticas).

Me leí La carta de un tirón (está narrada de una forma bastante ágil, así que es una de esas novelas que pueden funcionar muy bien cuando se busca algo que leer de forma casi de una sentada (ahora que se viene encima la Navidad y los viajes a casa sé que muchos buscan perfectas lecturas para las horas de tren/avión/autobús), y mientras leía era plenamente consciente de que esta es una historia que puede funcionar para muchos lectores (hay historias de amor de forma paralela, redenciones, amistad y descubrimiento personal), pero que simplemente no era para mí. Más lo que los anglosajones llaman ‘women’s fiction’ que romántica.