No hay dos igualesNo conocía a la ilustradora Catarina Sobral hasta que leí una entrada sobre su obra en el blog de una amiga especialista en álbum ilustrado. Todo un descubrimiento.

‘No hay dos iguales’ es un bonito y sencillo texto, con un carácter poético que logra mantenernos con la duda hasta el final. Algo que existe en cualquier parte, que puede producirse en cualquier momento y cuya duración es de lo más variado. Al lector, desde luego, no se le escatiman las pistas para resolver el enigma: “En cualquier lugar se pueden encontrar, aunque no son fáciles de conseguir” ,“A todas horas se pueden ver, en cualquier momento se escapan sin control”. Pueden ser dulces o amargos, alegres o tristes… ¿Qué será?

A lo largo del álbum vemos desfilar mujeres, hombres, niños, bebés… en escenarios de lo más diverso: altas montañas, barcos, ciudades superpobladas, playas… Y en todos estos espacios puede darse ese magnífico fenónemo. No hay restricciones, la clave es la variedad. Texto e imágenes para responder a un tema infinito que ha sido la inspiración de un sinfín de escritores, artistas…, el de las emociones y los afectos, en este caso expresados a través de un gesto que no conoce limitaciones de ningún tipo.

Javier Sobrino es profesor de Primaria y pertenece al comité de la prestigiosa revista de literatura infantil y juvenil Peonza. Ha publicado sus obras en Ekaré, SM, Thule o Kalandraka, entre otras. Sus textos se han traducido fuera de nuestras fronteras al francés, al portugués o al chino… Sobrino se sirve de las enumeraciones, las comparaciones y de la retórica de la poesía para dar a conocer a esos prelectores a los que va dirigido el libro (se recomienda a partir de tres años) la riqueza de los afectos. Y en esa riqueza, destaca además de la diversidad del dónde y el cómo, el quién. Porque los afectos, las relaciones humanas no se limitan a las manifestaciones de cariño entre una mujer y un hombre, o entre una madre y un hijo… van mucho más allá. Dos señores con traje y sombrero en medio de la calle también expresan su cariño. ¡Faltaría más!

Catarina Sobral ilustra estos afectos recurriendo a la geometría, las líneas puras y el tono bicolor. Las figuras,9788484649168_3 planas y esquemáticas, se recortan sobre los escenarios como si de piezas de una composición geométrica se tratase. La tipografía, en mayúsculas, está en perfecta armonía con las ilustraciones. Sus imágenes con referencias a la tradición gráfica de los años cincuenta, nos traen a la mente películas como ‘Las vacaciones del Sr. Hulot’ (1953) de Tati, de donde parecen sacados los bañistas o los personajes que pasean en barca. Pero, más allá de esos rasgos formales, las ilustraciones nos sitúan en una atemporalidad que es precisamente uno de los rasgos de este fenómeno afectivo.

Catarina Sobral ha recibido el Premio Internacional de Ilustración de la Feria del Libro Infantil de Bolonia y también ha sido distinguida en The White Ravens, entre otros reconocimientos. Una trayectoria a la que le queda mucho recorrido dada la juventud de esta ilustradora y diseñadora.

Un álbum muy cariñoso con sorpresa final. Más que recomendable.