hipopotamo1Clásico de 1964, ¿Quién compra un rinoceronte? nos narra en verso —gran labor del traductor Miguel Azaola, que respeta la rima y el sentido del humor— las ventajas de tener un rinoceronte como mascota. Inconvenientes alguno hay, pero mejor los pasamos por alto. Utilidades podemos enumerar unas cuantas: perchero, abrelatas, barco de guerra, sillón, pinchadiscos… Y, por supuesto, no podemos olvidar el valor añadido como elemento disuasorio frente a castigos y amenazas. Un único cuerno da mucho de sí. Situaciones absurdas, divertidas, surrealistas… para poner la imaginación a trabajar.

Un álbum donde lo mínimo sirve para expresar mucho. Líneas delicadas para dibujar un animal de grandes dimensiones. Esta economía de medios empleada para ilustrar el disparate en mayúsculas nos recuerda que en el mundo de los álbumes ilustrados, el minimalismo, en ocasiones, es una buena opción. Líneas negras sobre un fondo blanco, apostar por el menos es más sin renunciar al detalle.

Shel Silverstein (Chicago, 1930-1999) es músico, dramaturgo, guionista, poeta y dibujante. Publicó sus primeros dibujos para adultos en los años cincuenta y hasta mediados de los setenta fue uno de los principales dibujantes de Playboy. En 1963 comenzó a publicar libros infantiles y colecciones de poemas ilustrados. De su obra, traducida a más de treinta idiomas, se han vendido más de veinte millones de ejemplares.hipopotamo2

Kalandraka recupera este clásico donde el disparate, el sentido del humor y una imaginación sin límites (¡una ilustración con un rinoceronte vestido de señorita!) hacen disfrutar y sonreír al lector. “Ayuda de maravilla a tu abuela a hacer rosquillas”; “Y encantado ayudaría a hacer calceta a tu tía”, ¿no es como para llevárselo a casa? Un rinoceronte también puede ser muy tierno y delicado. ¿Se lo imaginan bajando de puntillas por las escaleras? Desde luego, como mascota, no es lo más habitual, pero, tiempo al tiempo. También lo pensábamos del cerdo vietnamita y más de uno hemos visto paseando por los parques.

Bienvenidos al disparate.