el niño que dibujaba sirenas

El naufragio del Odisea, el barco en el que sale a faenar el padre de Ulises, deja al niño y a sus abuelos consternados. A la espera de noticias sobre el rescate de los marineros, Ulises ya acusa dos ausencias: la de su madre que desapareció cuando era un bebé y esta posible nueva pérdida que le dejaría sin su padre.

Un texto que parte del mito griego de Homero y en el que los elementos se modifican pero manteniendo las ideas esenciales vivas: la ausencia, la espera, el regreso. Ulises no es el que se va, es el que espera. Ítaca sí es la ciudad del regreso, el puerto de llegada, el hogar. Dos ausencias: una que dura casi siete años, la de la madre, y un padre que, redivivo, vuelve con la mayor de las sorpresas. Un final hermoso para un bello cuento.

el niño que dibujaba sirenasDe las ilustraciones de Carole Hénaff ya habíamos disfrutado en ‘Las tres princesas pálidas’, pero queríamos repetir la experiencia de reencontrarnos con la belleza de las líneas claras, definidas, del gusto por las superficies llenas pero no abigarradas y una elección acertada de los colores. ‘El niño que dibujaba sirenas’ es predominantemente azul como el mar, las casas de Ítaca… Pero el azul tiene una amplia gama de tonos y matices que Hénaff no desaprovecha y si en ocasiones algunos rozan el gris, otros son claramente de un azul marino intenso que hasta en los árboles podemos encontrar. Solo una renuncia a la aparición de este color: una bellísima ilustración que en mitad del relato, nos habla de la tristeza de la pérdida, escogiendo los elementos esenciales.

Javier Sobrino escribe este texto en presente, con frases sencillas que alternan con los diálogos entre Ulises y su familia. Y es que Ulises tiene muchas preguntas sobre lo sucedido, antes y ahora. Sobrino narra la realidad y los sueños del niño construyendo imágenes de sus ilusiones e inquietudes. Una prosa sin florituras, tan precisa en las descripciones como evocadora. Un escritor al que descubrimos gracias a ‘No hay dos iguales’.

Un álbum para sumergirse. Ediciones La Fragatina es la responsable de este acierto editado con buen gusto y en el que dos creadores con talento trabajan juntos. Un hallazgo feliz.

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