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Charlotte Holmes es una joven de la buena sociedad victoriana, que en realidad busca algo más que casarse con un buen partido bendecido por su madre (ha rechazado ya a unos cuantos candidatos). En realidad, quiere tener una profesión (posiblemente directora de una escuela) y tener tiempo y dinero para hacer lo que le gusta y le interesa (leer, comer), llevándose a sus dos hermanas del aburrido y agobiante hogar de Lord y Lady Holmes. Sin embargo, sabe que sus padres no estarán dispuestos a permitírselo, así que decide forzar su mano haciendo que sea imposible casarla. Organiza un breve affaire con un hombre casado, pero por culpa de un fallo de su amante su aventura se convierte en un escándalo. Lo que ocurre a continuación es mucho cotilleo, muchas voces airadas y unos cuantos asesinatos, que Charlotte Holmes ayudará a resolver. Porque, además de planificadora de escándalos, Charlotte Holmes tiene un cerebro privilegiado.

Claro está, eso sí, que Charlotte Holmes no usa su nombre verdadero, porque sabe que – a pesar de todo – nadie la tomaría en serio siendo mujer en los años en los que estaban y mucho más teniendo en cuenta sus aires un tanto a lo Gibson Girl. Por ello, Charlotte ‘opera’ bajo otra identidad y se hace llamar Sherlock Holmes, un nombre que se parece mucho al suyo, como ella misma explica en un momento, pero no tanto como para resultar obvio.

a-study-in-scarlet-womenPor supuesto, ni Charlotte Holmes ni Sherlock son personas reales, aunque el segundo posiblemente será más que reconocido. Sherlock Holmes es ‘el’ detective por excelencia, creado por Arthur Conan Doyle en el siglo XIX. Charlotte es su versión del siglo XXI, una versión de lo que en inglés se conoce como gender-flipped, géneros a la inversa, creada por una autora del siglo XXI, Sherry Thomas, en A Study in Scarlet Women.

Reconozco que no he leído a Conan Doyle y que solo conozco, al final, a Sherlock Holmes por las versiones audiovisuales. Aun así, cuando descubrí que Sherry Thomas iba a publicar una novela partiendo de ese personaje y de esa historia me invadió una infinita pereza. ¿Realmente el mundo necesita una nueva versión de Sherlock Holmes?

La historia y los personajes han inspirado a la literatura de masas durante las últimas décadas y, una vez que se acabó el culebrón del copyright de las historias y de los personajes (los herederos del escritor intentaron blindar durante más años en Estados Unidos las historias y los personajes, aunque no lo consiguieron), empezaron a aparecer las versiones y los productos derivados del mismo. Solo hay que ver la parrilla de la tele para verlo. Thomas, una autora que yo conocía por su producción de novela romántica histórica (aunque como autora asegura que le gusta cambiar de registro y lo hace de forma regular), parecía ser simplemente la última en unirse al club.

Iba a directamente pasar de este libro y obviarlo. Lo pedí en NetGalley* (y me rechazaron…) y decidí que tenía muchas otras cosas mejores que leer. Sin embargo, la blogosfera estadounidense estaba llena de críticas entusiastas y de fans y decidí, en base a eso, darle una oportunidad. Me lo compré en papel, lo recibí esta semana y me lo leí prácticamente de una sentada.

Thomas (que es realmente una muy buena escritora) logra hacer de algo que parece que está ya más visto que el tebeo una historia completamente novedosa y original, sin por eso traicionar lo que damos por hecho que es Sherlock Holmes y lo que forma su esencia. Charlotte es un genio, es rarita y tiene graves problemas para conectar con los demás seres humanos (lo que, además, siendo una mujer en la Inglaterra victoriana crea muchas más dinámicas y genera muchos más puntos para la trama), pero, a pesar de ello, lo que vemos no es lo de siempre.


*NetGalley es un servicio para quienes escriben sobre libros que permite acceder a galeradas de los libros. Funciona en inglés, lo que hace que para quienes no escribimos en esa lengua no estén todos los libros disponibles.