Segunda parte El Diablo viste de Prada

Diez años después de sacudir al mundo de la moda con un best-seller que enseñaba la trastienda del mundo de oropel de las revistas de moda, Lauren Weisberger retoma a los personajes protagonistas de El diablo viste de Prada en Revenge wears Prada. The devil returns, la segunda parte de El diablo viste de Prada y una demostración de que el refrán popular que dice que segundas partes nunca son buenas tiene una razón de ser.

Weisberger trabajó al salir de la universidad como asistente personal para Anna Wintour, la todopoderosa editora de Vogue Estados Unidos y una mujer capaz de armar o destruir carreras en el mundo de la moda con un único comentario. Wintour era, sin embargo, una desconocida para el gran público, hasta que Weisberger trabajó para ella, dejó el empleo, sobrevivió escribiendo artículos como freelance para publicaciones de menor tamaño y aprovechó para escribir un libro. El libro era El diablo viste de Prada, un roman-à-clef que exploraba el infierno laboral al que era sometida Andrea Sachs, una joven licenciada que empezaba a trabajar como asistente personal de Miranda Priestly. Priestly era la editora jefe de Runaway, una influyente revista de moda que podía (¡oh, sorpresa!) destruir o lanzar carreras.

La historia, que podría haberse convertido en un título más de la larga lista de novedades de chick lit de la época, se convirtió en uno de los éxitos editoriales de 2003. El morbo de leer la historia desde dentro de cómo es el día a día en Vogue hizo una gran parte del trabajo, pero la historia era también divertida, fácil de leer y un bastante descarnado relato sobre las relaciones laborales en el siglo XXI. A la pobre Andrea Sachs, que recibe llamadas de su jefa a todas horas (como la que le pide que consiga un avión para que pueda salir de Florida durante una tormenta tropical… que ha cerrado el espacio aéreo), no paran de repetirle que tiene el trabajo por el que cualquier chica mataría. Le pagan poco, trabaja millones de horas, su jefa la ningunea (de una forma que roza el acoso) y toda su formación y sus esperanzas se quedan limitadas a la lista infinita y absurda de peticiones de Miranda Priestly . El diablo viste de Prada era algo más que una novelita divertida sobre el mundo de la moda y la adaptación cinematográfica de 2006 (mucho menos mordaz que el libro) ayudó a convertir a la novela en un icono contemporáneo.

Weisberger se hizo mundialmente conocida (era la chica que había escrito El diablo viste de Prada) y se convirtió en escritora a tiempo completo. Se lanzó directamente al mundo de la chick lit, aunque ninguna de sus obras posteriores consiguió ni el éxito de ventas ni la frescura de su primera novela. Quizás Weisberger había, simplemente, tenido muy buena materia prima para trabajar en su primera novela. El pálpito lo confirma la segunda parte de la historia, que ni era necesaria ni está a la altura de su predecesora. El diablo viste de Prada tiene segunda parte, Revenge wears Prada. The devil returns (La venganza viste de Prada. El diablo vuelve), que se reencuentra con los protagonistas diez años después de que Andrea Sachs dejase su trabajo en Runaway. Están todos los personajes clave: la protagonista atribulada, su compañera de trabajo malvada reconvertida en mejor amiga Emily y por supuesto la malvada Miranda Prietsly. Pero en esta ocasión el libro es, ¿por qué no decirlo?, simplemente malo. El argumento es un pastiche de mil y una historias, todas sostenidas porque afectan a la protagonista (que se casa en el capítulo uno, tiene dudas en el dos, recuerda a su amor de juventud con el que no se habla desde hace diez años a la vuelta de la página, añade suegra malvada dos párrafos más adelante…). En la novela hay amores desgraciados, parejas malvadas, amigas que traicionan y golpes vitales inesperados, todo sumado a la puesta en marcha de una glamurosa revista nupcial (¡en papel y en 2010!) que tiene muchísimo éxito y que da la llave para que Miranda Priestly tome la venganza de su mano.

Los personajes están desdibujados, la Andrea Sachs de la segunda parte no tiene nada que ver con el personaje que era (¿dónde han dejado la evolución natural de las personas?) y todo parece simplemente una lista de posibles apoyos para la versión en película. La historia es floja, se resuelve de mala manera y ni siquiera Miranda Priestly, esa mala malísima que tan buenos momentos generaba en el primer libro, se salva de la quema.

El libro salió a la venta en junio en Estados Unidos y por el momento se desconoce cuándo llegará en castellano. Aún así, las ediciones británica y estadounidense ya están a la venta en España en papel y en ebook. Pero si sirve de indicador, en Amazon.com ya le han bajado en diez dólares el precio y el libro no ha conseguido colarse en los puestos de los más vendidos.