detalle antigua base de datos

La Biblioteca pública de Los Ángeles se compone de 72 sucursales que dan empleo a más de 800 personas. El edificio central está en el distrito financiero del Downton, al noreste de la ciudad.

Despojada del carisma de la fotogénica biblioteca de Nueva York o de la modernista arquitectura de la biblioteca pública de Washington, la de Los Ángeles no puede presumir de ser una atracción turística de primer orden en la ciudad de la meca del cine.

Eso sí, es la tercera Biblioteca pública más grande de los Estados Unidos en cuanto a volumen de ejemplares y fondos de publicaciones periódicas. A día de hoy sus estanterías sólo sostienen entre el 10-20% del portfolio total, nos cuenta Emily, una sonriente empleada que responde “encantada” a nuestras dudas.

En el diseño del edificio, el arquitecto Bertram Grosvenor Goodhue, fue visiblemente influenciado por la arquitectura egipcia. La torre central es una pirámide decorada con soles y una mano sosteniendo una antorcha que, como nos cuenta nuestra guía, representa “la sabiduría”.

El edificio fue ampliado en los años 80, aunque poco después hubo dos incendios que causaron numerosos daños. Casi medio millón de volúmenes se destruyeron y los que sobrevivieron quedaron muy dañados. El único recuerdo de aquel desastre es hoy una placa de quienes lucharon por sofocar los incendios.

La sección favorita de Emily es la infantil. No sólo porque sea madre de dos niños, sino porque realmente es el área más bonita y más antigua del edificio, nos comenta.

A las puertas, Emily, que hasta el momento sólo nos había enseñado pasillos y salas que bien podrían ser de cualquier biblioteca pública de cualquier ciudad del mundo, se detiene esperando ver nuestra reacción.

Es el rincón más especial del edificio. Antes de la entrada a la sección infantil hay una inmensa habitación de suelos de mármol, paredes decoradas con ilustraciones y una gran cúpula desde donde cuelga una lámpara de araña de bronce fundido con bola del mundo de casi 1.000 kg de peso. En el otro extremo del edificio, la galería Tom Bradley rinde tributo a esta reliquia con tres grandes lámparas creadas por el artista estadounidense Therman Statom.

La construcción, que no llega al centenar de años, aglutina toda su historia en este lugar. Las ilustraciones de las paredes representan escenas de la historia de California, paneles con cientos de cajoncitos de madera recuerdan cómo se gestionaba la base de datos antes de la llegada de los ordenadores. La institución se estableció en 1872, aunque el edificio Central no se construyó hasta 1926.

El resto del espacio se dedica a centenas de estanterías plagadas de libros y a espacios salpicados de mesas de estudio, vacías de estudiantes a primera hora de un lunes.

Una pequeña tienda y un museo compuesto de donaciones de la industria del cine (posters, postales y fotos inéditas) completan el recorrido de la Biblioteca Central de Los Ángeles.

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