Puede que el señor Darcy no sea más que un personaje de ficción y uno que tiene además ya unos 200 años (año arriba, año abajo), pero a pesar de ello sigue despertando encendidas pasiones y sigue protagonizando estudios y más estudios que intentan descubrir más cosas sobre él (más cosas de las que Jane Austen dejó ver en Orgullo y Prejuicio). Así, se le dedican estatuas gigantes, metiendo 5 metros de señor Darcy en un lago (aunque en realidad todo ello tenga que ver con la miniserie de la BBC de los 90 y no con la novela); se intenta encontrar al hombre real que podría haber servido de inspiración, en teoría (o en esta teoría, mejor) John Parker; o se intenta descubrir cuál fue el origen de su fortuna, lo que deja ver un lado oscuro y no muy positivo (según una escritora contemporánea, la familia de Darcy tuvo que hacer fortuna con el azúcar y, por tanto, con mano de obra esclava). La última teoría sobre el señor Darcy es la que intenta ponerle aspecto de forma real y realista. ¿Cómo era el señor Darcy de verdad? Un estudio realizado en la Queen Mary University of London lo ha desvelado.

señor darcy

Darcy no era en absoluto como los actores que lo han llevado a la gran pantalla y, como apuntan los investigadores en la presentación de los resultados de su análisis, no era alto, moreno y seductor, sino más bien pálido y con el pelo empolvado. Seguramente tenía una nariz larga y una barbilla puntiaguda y los hombros inclinados (nada de que pareciese que el señor Darcy iba al gimnasio todos los días). Las conclusiones tienen una base histórica.

Detrás de esta nueva visualización del señor Darcy está el trabajo de dos profesoores de historia y literatura, Amanda Vickery y John Sutherland, de la universidad londinense. En la novela, Austen no da una descripción detallada del personaje, así que los especialistas se centraron en datos de la vida de la autora y de sus relaciones y en la realidad histórica (cómo eran las personas entonces y qué era lo que se consideraba entonces atractivo). Así, por ejemplo, Darcy llevaría el pelo con un largo medio y empolvado, ya que al fin y al cabo era como se llevaba a finales de la década de los 90 del siglo XVIII, cuando Austen escribió la novela. También estaría pálido porque las clases altas de la época lo estaban (y querían estarlo).

«El señor Darcy es una personaje icónico de la literatura, famoso por su buen aspecto, encanto y misterio«, apunta Amanda Vickery en la presentación de los resultados. «Ya que Austen escribió Orgullo y Prejuicio en los 90 del siglo XVIII, nuestro retrato del señor Darcy refleja el físico de los hombres y las características comunes de la época. Los hombres llevaban el pelo empolvado, tenían mandíbulas estrechas y musculosas y las piernas definidas eran consideradas muy atractivas», apunta, recordando que eso contrastata con la «representación de Colin Firth que asociamos al personaje hoy en día».

Imagen Nick Hardcastle sobre las conclusiones de los expertos, Queen Mary University of London