Mendelsund

Ya sabemos que no hay que juzgar un libro por su portada, pero también es innegable que algunas portadas pueden hacer que queramos juzgar (o al menos leer) el libro que preceden. Además de que una bonita historia con una bonita portada hace ese objeto mágico que es el libro aún más especial.

Un genio reconocido en esto de hacer portadas es Peter Mendelsund, quien lleva más de 600 portadas diseñadas, entre las que se cuentan las de títulos míticos de Tolstoi, Kafka o Cortázar, aunque por lástima, solo para el mercado anglosajón. Aún así, sus portadas han dado ya la vuelta al mundo, como las conceptuales imágenes de los libros de Kafka que puedes ver en portada.

Recopilamos algunas de las enseñanzas de este autodidacta sobre cómo debe ser la portada de un libro (para ser buena).

La regla fundamental es que la portada debe representar la historia al completo. Para ello, él lee cada libro atentamente, tratando de crear algo que pudiese satisfacer al autor del mismo. A este respecto explica: «Para mí es muy importante que la portada que acaba en un libro en concreto no sea disonante con el proyecto conceptual del escritor». Y se explaya más aún: «Cuando eres diseñador de portadas, resulta muy tentador leer un libro en busca de claves visuales: oh, su pelo es rubio, y el clima es frío, y viven en una colina. Eso es muy peligroso. Porque si lees así, te estarás perdiendo el sentido metafórico del libro. Y casi nunca reside en ese tipo de detalles el sentido metafórico de un libro».

Lo segundo es que tiene que destacar, porque el objetivo es que el lector escoja ese libro entre todos los posibles libros que encontrará sobre la mesa de su librería: «Cualquier portada que sea muy diferente de las que tiene alrededor…será la que atraiga visualmente más a primeras. Si todas las portadas de un escaparate son súper coloridas y tu haces una blanca, puede que sea sosa por sí misma, pero en relación al resto es diferente, y solo por eso llamará la atención». De hecho, ha llegado a afirmar: «Es mejor hacer una portada fea, que otra que sea un cliché«. Aunque también considera que si una portada es visualmente bella, todo lo demás será secundario: «Si haces algo lo suficientemente bonito, a nadie le importará si es o no como le gustaría».

Por último, advierte contra la experiencia de trabajar sobre uno de tus libros favoritos: «Los textos que más te importan, son los que más te costará definir en una portada».

Aquí puedes ver algunas de las portadas diseñadas por Mendelsund. Más en su portfolio.