DH_Lawrence_1906Puede que a D.H. Lawrence le escribiesen una carta de rechazo para la que iba a ser su gran novela de esas que acaban en las antologías («por su propio bien, no publique este libro», escribió un potencial editor) y puede que esa novela (El amante de Lady Chatterley ) se convirtiera en uno de los textos con más problemas para ser publicados del siglo XX, pero en 1906  D.H. Lawrence era un jovencito de 21 años que aún no se había enfrentado a todos esos problemas y que le escribía Louie Burrows una carta sobre cómo convertirse en escritora y qué debía y no debía hacer.

La relación de D.H. Lawrence con Burrows fue mucho más allá de los consejos para ser un escritor, por cierto. Se conocieron cuando él era un estudiante, gracias a su hermana Ada, y mantuvieron una relación de amistad y luego amorosa. Y, además, fueron colaboradores literarios y trabajaron juntos en algunas historias. Se prometieron en 1910, pero Lawrence rompió el compromiso en 1912 (y se casó con  Frieda Weekley, la esposa de uno de sus profesores universitarios, como todos sabemos). Las razones de la ruptura del compromiso fueron algo más que la presencia de Weekley. «Estuvieron comprometidos durante 14 meses antes de él decidiese que no tenía un futuro con Louie. Él quería acostarse con ella y ella no le dejaba«, explica Jon Turner, el biógrafo local que se dedicó a recuperar la historia de Louie a la prensa local.

En 1906 aún eran amigos y ella le pedía su opinión sobre las cosas que escribía. El joven estudiante Lawrence le respondía:

«Querida Louie,

Voy a analizar tu texto, no con el estilo autorizado de una maestra de escuela, pero de acuerdo a mi propia y caprichosa idea, que puedes o no aceptar. Antes que nada voy a ir a los defectos.

No me gusta el párrafo introductorio, que es como un fragmento del catálogo de pinturas a la venta de algunos subastadores… Como muchas escritoras eres farragosa. He leído casi todas tus cartas a J., así que no te juzgo solo por esta composición. Una y otra vez te centras en los adjetivos interesantes y poco en las oraciones lo que hace toda la pieza floja y mina su vigor. Sé cuidadosa con los adjetivos, trata de ser concisa, ya que hay mucha más fuerza en un estilo rápido que no haya sido obstaculizado por detalles superfluos. Solo fíjate en tu pieza y en cuantas oraciones de tres líneas se podrían decir cómodamente una línea.

Sé que mi composición ha sido comprimida hasta casi la incoherencia porque no quiero que sea muy larga. Estoy encantado con que tú hayas visto cómo lo he resumido, si yo hubiese rellenado y fusionado mis pensamientos Miss Becket no me habría acusado de ser tan confuso.

Y una vez más, no uses adjetivos manidos. “Cabezas bien proporcionadas, héroes caídos, osos blancos de pecho”, sabes que los utiliza todo el mundo. Si quieres escribir, intenta ser concisa y en la medida de lo posible original. En el mundo abundan los nuevos símiles y las nuevas metáforas.

Las cosas que son obvias no merecen no más de una mención. Si no les puedes contar a la gente nada que no hayan visto, o que no hayan pensado, difícilmente merecerá la pena escribirlo. Intenta estudiar a la gente, y las almas vivientes que son la esencia de la humanidad. Si tienes personajes nuevos, deben significar algo. Te escribo como un aspirante a lo literario, ya que sé que tú lo eres también.

Me gusta sobre todas las cosas tu entusiasmo y tu encantadora frescura, tu sentimiento juvenil. No seas didáctica, intenta hacer que las cosas te desvelen misterios, luego cuéntalo de forma sencilla y rápida, sin exagerar como hago yo. Creo que lo harás bien. Eres mucho más brillante que Jessie, más leíble, pero no eres tan poderosa. Sin duda triunfarás más allá que yo, que soy tan voluntarioso. Sé tu propia ingenua brillante y seguro que causarás una encantadora impresión.

Voy a hacer mi próximo intento ahora. Déjame ver lo que has hecho tú. Soy todo interés».

El original de la carta ha sido publicado, aprovechando el reciente cumpleaños del escritor, por The Paris Review.

(J y Jessie es Jessie Chambers, otra chica con intereses literarios y que también estaba enamorada de D. H. Lawrence)

(La foto es D. H. Lawarence en el año exacto en el que escribió esta carta)