Graham Greene

Ya sabemos lo que le ocurre a muchos, muchísimos libros. Tienen su momento de esplendor, y después caen en el olvido. Aunque sean buenos. Aunque valga la pena leerlos diez, veinte o treinta años después. Y no deberían quejarse, la mayoría de libros ni siquiera tienen ese momento de esplendor inicial.

En todo caso el famoso autor británico Graham Greene consideró que era necesario salvar unas cuantas novelas del olvido, por eso, mientras trabajaba en la editorial Eyre and Spottiswoode, a finales de los años 40, decidió promover la iniciativa ‘Century Library’ (Biblioteca centenaria), una colección que se centraría en la reimpresión de obras maestras  de un pasado no muy lejano (del siglo XX) pero que ya no se leían.

Además, cada volumen aparecería en un formato atractivo, con una valoración crítica de un escritor o crítico famoso, y su precio sería muy asequible: 5 chelines (lo que hoy equivaldría a unos 7 euros).

Y la colección ‘Century Library’ se llevó finalmente a cabo entre 1946 y 1950, editando un total de 15 títulos.  La aventura terminó por diversas razones: pocas ventas, falta de suministros de papel, y la marcha de Greene de la editorial. En todo caso, aquí tienes el listado de las obras que Greene consiguió recuperar (y que consideraba injustamente infravaloradas):

  1. La historia del señor Polly‘ – H.G.Wells
  2. ‘El agujero en la pared’ – Arthur Morrison
  3. ‘Dialstone Lane’ – W. W. Jacobs
  4. La niña verde‘ – Herbert Read
  5. El insoportable Bassington‘ – Saki
  6. ‘Widecombe fair’ – Eden Phillpotts
  7. Las alas de la paloma‘ Henry James
  8. Los primeros hombres de la luna‘ – H.G.Wells
  9. Helada en mayo‘ -Antonia White
  10. ‘The Hampenshire Wonder’ – J. D. Beresford
  11. ‘Israel Rank’ – Roy Horniman
  12. El mundo perdido‘ y ‘El cinturón venenoso’ – de Arthur Conan Doyle
  13. Raffles. El príncipe de los ladrones
    ‘ – E. W. Hornung
  14. Ladrón nocturno‘ – E. W. Hornung
  15. Noche de sábado en Greyhound‘ – John Hampson

Algunos de esos libros están hoy disponibles en castellano, así que podemos darle al gusto a Graham Green, y convertirlos en clásicos imperecederos (los que no lo son ya).