la muerte llega a pemberley

La escritora británica P. D. James, una de las maestras de la literatura policíaca, ha fallecido hoy en su casa de Oxford, según ha anunciado su representante y tal y como recogen los medios británico, a los 94 años. James había empezado a escribir en los años 60, cuando sus dos hijas habían abandonado ya la infancia y tras una vida bastante complicada.

La escritora había nacido en 1920 y se había casado muy joven, a los 20 años, con Ernest White, un médico que participó en la II Guerra Mundial y volvió con serios problemas psiquiátricos. La enfermedad de su marido le obligó a hacerse cargo sola de su casa y de sus dos hijas, por lo que tuvo que encontrar una carrera (lo hizo: trabajaba como administrativa para el sistema sanitario británico). Escribir era entonces su manera de escapar de la rutina, como explican en el obituario que le dedican en The Guardian. En los 60 acabó la que sería su primera novela y que fue aceptada rápidamente por el primer editor al que se la mandó. James había empezado a escribir una novela policíaca como una manera de prepararse para cuando decidiese escribir algo «serio» y sobre todo porque no se creía capaz de afrontar sus propios dramas en la literatura.

Fue un éxito. James se convirtió rápidamente en una de las reinas de la novela policíaca (aunque no solo escribió novela policíaca, también era la autora de Hijos de hombres, una popular distopía), sobre todo, con las obras protagonizadas por el inspector Dalgliesh. Aunque el último libro que publicó James no estaba protagonizado por el popular inspector sino por los incluso más populares señor Darcy y Elizabeth Bennet. James publicó una más de las muchas secuelas existentes en el mercado sobre las obras de Jane Austen, La muerte llega a Pemberley, aunque lo hizo de una forma bastante distinta a lo que suele ser habitual.

La escritora convirtió a los protagonistas de la obra más popular de Austen, Orgullo y prejuicio, en los protagonistas de una historia de crímenes y misterio. Lydia, la hermana de Elizabeth Bennet, irrumpe en medio de una fiesta en Pemberley a la que no ha sido invitada y trae consigo una polémica historia: un asesinato se ha cometido en los bosques de la propiedad y Wickham, el marido de Lydia, tiene todas las cartas para ser el sospechoso principal.  Lo interesante de esta historia es que P. D. James no solo juega con todo lo que Austen dejó, sino que emplea un estilo muy similar al de la escritora y respeta el cómo eran los personajes de la novela principal.