Dolores Medio en una foto en prensa en los años 50

Cuando era una adolescente leí, por casualidad, Diario de una maestra, de Dolores Medio. Recuerdo de mi lectura que no me había gustado el final y que me había parecido, en general, un poco meh. Ahora mismo, creo que fue una de esas lecturas hechas en un momento errado. Por esos mismos años, por ejemplo, había leído Viento del norte, de Elena Quiroga, escritora contemporánea a Medio, gracias a una de esas colecciones de 100 libros del siglo XX con las que los periódicos cerraron el siglo y me había apasionado. Es, como me ocurre con Cumbres borrascosas de Emily Brontë, uno de esos libros que no releo desde la adolescencia para no descubrir que ya no me gusta.

Tanto Elena Quiroga como Dolores Medio tienen sin embargo algo en común, algo que descubrí cuando años después decidí volver a leer el Diario de una maestra porque sabía que mi perspectiva había cambiado e iba a disfrutar del libro de un modo distinto. Quise comprarlo, pero no está en librerías. Medio es una de esas escritoras de la postguerra – como Quiroga – que están en un limbo. Prácticamente no se reedita sus obras, pero como no están libres de derechos de autor no están accesibles como ebooks de descarga gratuita. Si tienes suerte, las puedes encontrar en algún tomo de hace décadas en las bibliotecas o en las librerías de segunda mano.

En aquel momento no localicé la novela y lo dejé pasar, pero leyendo ahora Mujeres de la posguerra, de Inmaculada de la Fuente, publicado hace unos años por Sílex, volví a pensar en Dolores Medio, la mala suerte editorial de las escritoras que se quedaron en tierra de nadie (pasa con muchísimas autoras del siglo XX, a la espera de que las redescubran y las recuperen) y en cómo me gustaría poder acceder a algunos de los textos que menciona de la Fuente.

Diario de una maestra es la más popular de las obras de Medio y la que suele aparecer referenciada en los libros sobre literatura, pero su obra tiene otras obras interesantes, incluyendo textos biográficos sobre sus experiencias antes y durante la guerra civil. Libros de la letra azul publicó hace unos años una edición ilustrada (y que recuperaba el texto original y no el que la censura dejó que se publicara en su momento) de Nosotros, los Rivero, pero ahora mismo no es fácil de encontrar.

Una imagen de la reedición ilustrada de hace unos años de Nosotros, los Rivero

La vida de Dolores Medio es una de esas trayectorias olvidadas de mujeres de principios del siglo XX (trayectorias que fenómenos como el boom de las sinsombrero, eso sí, están trayendo de vuelta a la luz). Su biografía y su escritura están muy vinculadas a la vida durante la república y a los efectos de la Guerra Civil y la represión franquista. Como cuenta Inmaculada de la Fuente en Mujeres de la posguerra, Dolores Medio fue una maestra republicana, una que uso sus experiencias antes, durante y después de la guerra en textos biográficos y en sus novelas. Diario de una maestra es, de hecho, una versión de lo que Medio vivió durante la guerra convertido en novela.

Dolores Medio nació en Oviedo en diciembre de 1911. Su infancia le serviría años después de material de base, apunta de la Fuente, para escribir la novela Nosotros, los Rivero. Su padre había hecho cierta fortuna emigrado en América, de donde volvió a principios del siglo viudo y con una hija. Dolores Medio es una de las hijas del segundo matrimonio del padre, que verá como la fortuna familiar se esfuma por una suma de mala suerte y malas decisiones familiares.

Cuando Medio es una niña, la familia deja el caserón histórico en el que viven para mudarse a una casa más pequeña con una tienda de ultramarinos. Su padre muere cuando tenía 23 años y Medio empieza una carrera profesional para generar ingresos para la familia. Fue institutriz en Lugo de una familia, estudió en la Escuela Normal de Maestras y fue maestra en diferentes pueblos de Asturias.

Esa es la profesión a la que se dedicará durante la II República y que perderá tras la guerra. Aunque Medio juró adhesión a los principios franquistas – algo que tenían que hacer los funcionarios públicos y algo que, como apunta de la Fuente, fue una experiencia humillante para una mujer republicana pero que necesitaba quedar libre de sospecha – fue obligada a dejar la enseñanza. Tanto ella como su hermana llegaron a ser detenidas, como explica la historiadora “sin cargos aparentes”. Su madre moriría poco después de ese episodio, enferma y necesitada de unos alimentos imposibles de conseguir en el Oviedo en guerra.

Después de la guerra, Dolores Medio deja Asturias y se va a Madrid, donde se ganará la vida como periodista (llegó hasta a ser la responsable de la página de consejera sentimental de un diario) y arrancará su carrera como escritora. Medio fue una de las escritoras importantes de la llamada “ficción literaria” de la posguerra.

Además de esos títulos, también acabará escribiendo memorias (durante la guerra, Medio mantuvo un diario, escrito en clave, de lo que estaba viviendo, otro texto que seguramente sería una lectura fascinante). “Dolores Medio mezcla en su obra su yo individual e histórico con el yo narrativo y social, de manera que es difícil deslindar ficción, memoria y autobiografía en ella”, apunta en su libro Inmaculada de la Fuente.

A finales de los 70, Medio volverá a su plaza en las escuelas asturianas, donde se jubilará en 1978 y falleció a mediados de los 90. Antes de morir había creado una fundación para apoyar a escritores que estuviesen empezando*.

Fotos | Dolores Medio en una foto en prensa en los años 50 y edición ilustrada de Nosotros, los Rivero

*La fundación existe todavía: tiene un perfil en Facebook, aunque no está activo desde 2018

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