Chesil Beach‘Chesil Beach’ es uno de los mejores libros de Ian McEwan. Se trata de una novela breve que cuenta la (deprimente) noche de bodas de una pareja recién casada, son jóvenes y vírgenes,  allá por los años 60 en una aún puritana Inglaterra. Los nervios y ganas de él, la aversión casi patológica de ella, los coloca en una situación incómoda. A través de flashbacks conoceremos a los dos personajes, de donde vienen, por qué son como son, por qué acabaron juntos y por qué, quizás,  no  pueden estarlo.

«En instantes de optimismo trataba de convencerse de que sólo sufría una forma agudizada de aprensión que acabaría pasando. Sin duda, pensar en los testículos de Edward, colgando debajo de su pene tumefacto -otro vocablo horrible-, tenía por efecto que ella frunciera el labio superior, y la idea de que alguien la tocara «ahí abajo», aunque fuera alguien querido, era tan repugnante como, pongamos, una intervención quirúrgica en un ojo. Pero su aprensión no se extendía a los bebés. Le gustaban; algunas veces había cuidado de sus primos pequeños y había disfrutado. Pensaba que le encantaría que Edward la dejase embarazada y, al menos en abstracto, no la asustaba el parto. Ojalá pudiera, como la madre de Jesucristo, llegar por arte de magia a aquel estado de hinchazón.

Florence sospechaba que había en ella alguna anomalía profunda, que ella siempre había sido distinta y que al fin estaba a punto de ser descubierta. Creía que su problema era más grande, más hondo que el mero asco físico; todo su ser se rebelaba contra una perspectiva de enredo y carne; estaban a punto de violar su compostura y felicidad esencial. Lisa y llanamente, no quería que la «entraran» ni «penetraran». El sexo con Edward no sería el apogeo del placer, pero era el precio que había que pagar».