Contrapunto HuxleyContrapunto‘ es, para muchos, el mejor libro de Aldous Huxley -aunque a menudo ensombrecido por ‘Un mundo feliz’, más popular-. Su objetivo era introducir el concepto de contrapunto musical en una novela, y para ello se vale de muchos personajes, muchas historias cruzadas que van tejiendo una descripción, bastante irónica, de la sociedad de su tiempo (la Inglaterra de entreguerras).

No es un libro de acción, sino de reflexiones, de diálogos, de soliloquios, puestos en boca de los diferentes personajes. Es también una obra densa, donde el autor expone argumentos contrapuestos, las contradicciones del ser humano, pero de personas que no dejan por eso de ser ingenuas, vitales, reales.

«Al principio Walter se resistió, rehusó ir, se empeñó en quedarse. Como ya no había peligro de que tuviera que quedarse, podía permitirse insistir. Porque evidentemente, Marjorie era sincera en su determinación de dejarlo partir. Así que se le presentaba una ocasión de mostrarse noble y abnegado a poca o ninguna costa. ¡Qué odiosa comedia! Sin embargo, él la representaba. Al fin consintió en partir, como si le hiciera un favor especial en no quedarse. Marjorie la anudó la bufanda, le trajo los guantes y la chistera y le dio un ligero beso de despedida, representando valerosamente la comedia de la alegría. Ella tenía su orgullo y su código de honor en lances amorosos, y a pesar de su aflicción, a pesar de sus celos, permaneció fiel a sus principios: Walter debía ser libre; ella no tenía derecho a poner obstáculos en sus asuntos.

Además, la mejor táctica consistía en no ponerlos. Al menos, así lo esperaba ella.

Walter cerró la puerta tras de sí y salió al fresco de la noche. Un criminal, huyendo del lugar de su crimen, huyendo al espectáculo de su víctima, huyendo al remordimiento y a la compasión, no se hubiera sentido más profundamente aliviado.»