ethan fromeEthan Frome‘ es para muchos el mejor libro de Edith Wharton, por ser el más universal; de hecho, ella lo consideraba «un cuento» a diferencia del resto, que denominaba «novelas».

En esta ocasión no nos encontramos con enredos de sociedad, ni con los peores vicios de la clase alta, aunque sí seguimos enfrentándonos al dilema entre lo que uno debe y lo que uno quiere hacer. La historia nos presenta a un hombre pobre y desgraciado al que la vida le reserva un irónico destino. Pero lo hace de forma concisa ya pesar de ello muy intensa: podemos sentir, con Ethan Frome, el peso de sus deberes, la irremediabilidad de sus decisiones.

«Solo volvieron a oírse voces humanas en la casa cuando se acercaba ya a su última enfermedad y su prima Zenobiab Pierce acudió del valle contiguo para ayudarle a cuidarla. La locuacidad de Zeena era música para los oídos de Ethan después del mortal silencio del largo encierro. Estaba convencido de que «se habría vuelto como su madre» si no hubiese llegado a tranquilizarle una voz nueva. Zeena se hizo cargo de la situación enseguida. Se reía de él por ignorar los deberes más elementales junto al lecho de un enfermo y le pidió que «se largara» y dejase que se ocupara ella de todo. El mero hecho de obedecer sus órdenes, de sentirse de nuevo libre para atender sus asuntos y hablar con otros hombres, restauró su precario equilibrio y exageró la idea de lo mucho que le debía. La eficacia de Zeena le avergonzaba y le desconcertaba. Al parecer, poseía instintivamente toda la sabiduría doméstica que su largo aprendizaje no le había inculcado a él. Y, cuando al fin llegó el desenlace, fue ella quien tuvo que decirle que enganchara el caballo y fuera a avisar a los de la funeraria y le pareció «extraño» que aún no hubiera decidido quien iba a heredar la ropa y la máquina de coser de su madre. Después del entierro, le había asaltado un miedo irracional a quedarse solo en la casa cuando la vio hacer los preparativos para marcharse; y antes de darse cuenta le había pedido que se quedara con él. Muchas veces se diría después Ethan que aquello no habría ocurrido si su madre hubiera muerto en primavera en vez de invierno».