Las señoritas de escasos medios ImpedimentaLa II Guerra Mundial acaba de terminar y Londres se recupera del impacto entre calles bombardeadas y ruinas. El club Mary of Teck, nombrado en honor a una princesa de la época eduardiana, es el lugar en el que viven varias mujeres llegadas desde diferentes lugares de Inglaterra para trabajar en la gran ciudad. Muriel Spark las retrata en Las señoritas de escasos medios, una novela publicada en 1963, que recoge la vida de esas muchachas y la fascinación que despiertan en uno de sus visitantes.

«Hace tiempo, en 1945, toda la buena gente era pobre, salvo contadas excepciones. Las calles de las ciudades eran una sucesión de edificios en mal estado o sin arreglo posible, zonas bombardeadas llenas de escombros, casas como enormes dientes con las caries agujereadas por el torno de un dentista que hubiera dejado la cavidad abierta. Varios de los edificios reventados por las bombas parecían castillos en ruinas hasta que, vistos de cerca, resultaban tener habitaciones normales, unas encima de las otras, con las paredes empapeladas, expuestas como en un escenario de teatro, con una pared suprimida; en algunos casos una cadena de retrete colgaba perdida en el aire desde el techo de un cuarto o quinto piso; casi todas las escaleras habían sobrevivido, como objetos de una nueva forma de arte,subiendo hacia un destino impreciso que obligaba a forzar la imaginación. Toda la buena gente era pobre; o, en todo caso, eso parecía, pues los mejores de entre los ricos eran pobres de espíritu.

No tenía absolutamente ningún sentido deprimirse por la situación, ya que habría sido como deprimirse por la existencia del Gran Cañón del Colorado o de algún otro fenómeno natural al que fuera imposible acceder. La gente seguía haciendo comentarios sobre lo mucho que le deprimían el mal tiempo y las noticias,o la curiosidad de que el Albert Memorial se hubiera mantenido, desde el primer momento, incólume a las bombas.

El club May of Teck estaba, transversalmente, justo delante del Memorial, en una fila de casas que apenas se mantenían en pie; en las calles y los jardines del barrio habían caído varias bombas, dejando los edificios resquebrajados por fuera y endebles por dentro, pero temporalmente habitables.»