léxico familiarLéxico familiar‘ es una novela autobiográfica de Natalia Ginzburg, aunque apenas habla de ella misma: a su excéntrica familia, sin embargo, la acabamos conociendo como a la palma de nuestra mano (e incluso queriendo un poco). Se trata de un libro sencillo en apariencia, donde destaca el estilo intimista habitual de la autora italiana, y también su sentido del humor. Lo que nos cuenta podría ser casi lo de menos, pero en realidad también nos atrapa: la vida cotidiana de una familia, que resulta que es judía y antifascista, en los años de Mussolini y la II Guerra Mundial.

«Paola habría querido cortarse el pelo y llevar zapatos de tacón, no los zapatos masculinos y fuertes que hacía «el señor Castagneri», ir a bailar a casa de sus amigas y jugar al tenis. Pero no le dejaban hacer nada de esto y en cambio le obligaban a ir a la montaña el sábado y el domingo con Gino y con mi padre. Paola encontraba aburridos a Gino y a Rasetti. En general todos los amigos de Gino le parecían aburridos y la montaña insoportable. Sin embargo, esquiaba muy bien, sin estilo, decían, pero con resistencia y con mucho valor, y se tiraba por las pendientes con el ímpetu de una leona. A juzgar por el ímpetu y por el furor con que se lanzaba por las pendientes, me inclino a pensar que se divertía esquiando y que disfrutaba muchísimo. Mostraba un profundo desprecio por la montaña: decía que odiaba los zapatos de clavos, las medias de lana y las diminutas pecas que le salían por el sol en su naricita delicada; y para hacer desaparecer aquellas diminutas pecas solía empolvarse la cara con unos polvos blancos después de haber estado en la montaña. Habría querido tener poca salud, un aspecto frágil y un rostro de palidez lunar, como tienen las mujeres de los cuadros de Casorati. No le gustaba que le dijeran que estaba «lozana como una rosa». Cuando mi padre le veía la cara tan blanca, le decía que estaba anémica y le hacía tomar hierro. No podía sospechar que se diera polvos».