Anita_Loos_-_Apr_May_1920_MP

Siempre que se habla de Los caballeros las prefieren rubias se suele recordar que este fue uno de los pocos libros que James Joyce, que se estaba quedando ciego, leyó en 1925, el año en el que salió al mercado. Y también se suelen entrecomillar las críticas entusiastas de William Faulkner o Edith Wharton. La historia fue un auténtico boom en su momento, un éxito de ventas y de crítica espectacular, que lo convirtió en uno de los libros más famosos de las letras estadounidenses de los años 20. Su autora, Anita Loos, publicó incluso una continuación en 1928. El libro (cuya fama ha sido canibalizada por la película que lo adapta) es uno de los ejemplos de literatura flapper y uno de los títulos que captura la atmósfera de los Locos Años 20. Alba lo acaba de publicar (en un único volumen con su continuación) en castellano.

«Un caballero amigo mío y yo estábamos cenando anoche en el Ritz, y este cabellero me dijo que, si cogía papel y lápiz y escribía todos mis pensamientos, escribiría un libro. Esto casi me dio risa porque no sería un libro sino uno de esos montones de libros que se llaman enciclopedrias. Sí, porque no paro de pensar, me paso el tiempo pensando todo el rato. En fin, que pensar es mi diversión mejor, y a veces me paso horas y horas sentada sin hacer nada, pensando y pensando. Por eso este señor amigo mío me dijo que una chica con seso debe hacer algo más que pensar, con su seso. Y dijo que en materia de seso él entiende mucho, porque es del Senado y se pasa muchos días en Washington, por lo que, cuando entra en contacto con el seso, enseguida se da cuenta. Bueno, pero el caso es que me habría olvidado de lo que este caballero me dijo, si esta mañana no me hubiese regalado un libro. Cuando la criada me ha traído el libro ese, le he dicho:

– Bueno, Lulu, ya ves, otro libro, y no hemos leído ni la mitad de los que tenemos.

Pero, cuando he abierto el libro y he visto que tenía todas las páginas en blanco, me he acordado de lo que este caballero amigo mío me había dicho, y, claro, me he dado cuenta de que este libro era un diario. Por eso ahora, escribo un libro, en vez de leer».