un año en el otro mundo julio cambaJulio Camba es uno de los periodistas de principios de siglo XX en España cuya transcendencia ha traspasado más allá de los tiempos en los que sus crónicas se publicaban en la prensa. Camba se ha convertido en una especie de maestro de cronistas, con una aproximación irónica y divertida a la realidad que le rodea que permite hacerse una idea de lo que ve.

Eso es lo que hace en Un año en el otro mundo, libro en el que se recogen las crónicas que Camba escribió desde Nueva York. El periodista viajó en 1916 a la ciudad estadounidense para convertirse en el corresponsal de ABC sobre el terreno. Estuvo en Nueva York un año y escribió tanto sobre las elecciones presidenciales como de los cambios en la sociedad de la época. Algunas de sus observaciones chocan a los lectores de hoy en día (especialmente las relacionadas con las mujeres y las minorías), pero no son más que un ejemplo del pensamiento de la época.  El libro fue un éxito en la época y ahora ha sido reeditado por Rey Lear Editores. 

«Al proponerme ahora hacer sobre el terreno un ensayo sobre el periodismo americano, me vienen a la memoria los planes de mi antiguo amigo y compañero; pero estos planes ya no me producen el efecto cómico que me produjeron cuando los oí por primera vez. No es que yo crea actualmente que para hacer un buen artículo haga falta reventar caballo ninguno; pero sí creo que el acto de reventar caballos se podría simbolizar lo que este periodismo tiene de verdaderamente típico. Ante el criterio americano, más importante que la noticia es la manera como se obtiene. Supongamos que salen dos reporteros, uno del Evening Post y otro del Evening Telegram, a averiguar el mismo suceso. El primero se mete sencillamente en el tranvía, llega al sitio que sea, habla con las personas con quienes tiene que hablar y obtiene la información deseada sin haberse gastado arriba de 50 centavos. El segundo comienza por disfrazarse. Luego alquila un aeroplano. Se factura una pierna. Atropella a dos transeúntes. Soborna a un portero… Y este segundo reportero obtiene la misma información que el primero, pero de esta manera mucho más accidentada y por un costo de 500 dólares. ¿Cuál de los dos reporteros les parece a ustedes mejor? A  los americanos no sólo les parece mejor el segundo reportero, sino que su noticia les parece más importante que la noticia del primero. Y es que, mientras el Evening Post no puede anunciar a sus lectores más que un muerto, por ejemplo, suponiendo que se trate de un crimen, el Evening Telegram anuncia un muerto y dos transeúntes heridos, y un aeroplano roto, y un portero sobornado, y un gasto de 500 dólares…»