VilletteHace ya unas semanas os comenté por qué Villette, la última novela escrita por Charlotte Brönte, era una lectura indispensable. Nos cuenta la historia de Lucy Snowe, una joven inglesa que viaja al continente para ganarse la vida como profesora en un colegio. Seduce por elegir a una protagonista supuestamente apocada, por la intensa exploración del interior de la misma, por las divertidas reflexiones sobre el choque cultural, por contarnos la historia de una chica que lo que busca (y lo que consigue) es la independencia económica, por renunciar al amor romántico y ofrecernos algo más veraz…

Pero como sé que sois del no creer hasta ver, os dejo aquí un pequeño fragmento de la obra.

«- Supongo que es la hija de un don nadie, ya que cuidaba niños cuando llegó a Villette: no tiene familia; con veintitrés años, no puede decirse que sea joven; no tiene ningún atractivo especial… ni es hermosa. En cuanto a admiradores, apenas sabe lo que son; ni siquiera puede hablar de eso: se queda muda cuando las demás profesoras comentan sus conquistas. Creo que jamás ha estado enamorada, y que jamás lo estará; no conoce ese sentimiento, y es una suerte, pues, aunque su corazón podría romperse, usted nunca romperá el corazón de otro ser viviente. ¿Acaso no son ciertas mis palabras?

– Algunas de ellas son tan ciertas como el evangelio, además de muy sagaces. Debe haber algo bueno en usted, Ginevra, para que pueda hablar con tanta sinceridad; esa serpiente, Zelie St Pierre, sería incapaz de decir lo que ha dicho usted. Con todo, señorita Fanshawe, a pesar de lo desafortunada que soy, según ha señalado usted, no daría ni seis peniques por comprar su cuerpo y su alma.

– Sólo porque no soy inteligente, lo único que parece importarle. Es usted la única persona en el mundo que se preocupa por la inteligencia. «