Poesía en las calles de Iznájar

Una de las acciones que suelen seguir las localidades para cambiar las calles o hacerlas más atractivas es aplicar street art, llenándolas de dibujos e imágenes que llevan a las personas a pasear entre sus calles buscándolos. Pero ¿por qué no optar por la literatura cuando se busca cambiar la fisionomía urbana?

Eso es lo que han hecho en el municipio de Iznájar (Córdoba), donde han llenado las calles con fragmentos de cerca de 50 poemas. Los lugares ocupados por la poesía son múltiples. El ayuntamiento ha puesto poemas en cabinas de teléfono, marquesinas de autobuses, ventanas, rejas, plazas o rincones. Los poemas se han instalado usando vinilos, lonas y otros materiales, para que quienes paseen por las calles puedan leerlos.

La selección de los fragmentos no se ha dejado al azar. Como explican en la nota de prensa de presentación del proyecto, «obligatoriamente su temática tiene una relación directa con los distintos lugares en los que están situados». Por ejemplo, El poeta habla por teléfono con el amor, de Federico García Lorca, se puede leer en una cabina de teléfonos y El viaje definitivo, de Juan Ramón Jiménez, en las puertas del cementerio.

Poesía en las calles de Iznájar

Los poetas seleccionados se han escogido entre las letras en castellano. Blanca Varela, Clara Janés, Gloria Fuertes, José Hierro, Jaime Gil de Biedma, Ángel González o José Agustín Goytisolo son algunos de los nombres que firman las poesías con las que Iznájar ha llenado sus calles. Además, también han destacado, por una cuestión geográfica, a los escritores andaluces, especialmente a los de la Generación del 27.

“Iznájar es un pueblo perfecto para este tipo de acciones porque es pequeño y se disfruta caminando», asegura Toñi Gómez Vidal, concejala del Área de Educación, Cultura y Nuevas Tecnologías. La idea nació para el día del Libro, pero la han prolongado porque creen que es un «valor añadido» para los visitantes del pueblo.

Una parada más, por tanto, para el turismo literario.