Entrada a la exposición Emilia Pardo Bazán. El reto de la modernidad

«¿Para qué quiere doña Emilia ser académica?», se preguntaba Leopoldo Alas Clarín en agosto de 1890. «Más vale que fume. ¡Ser académica! ¿Para qué? Es como si se empeñara en ser guardia civila, o de la policía secreta». Las palabras de Clarín no eran únicas. Emilia Pardo Bazán fue una de las figuras clave de las letras españolas del siglo XIX y, sin embargo, no llegó nunca a ser miembro de la Real Academia Española. Pardo Bazán no fue la primera escritora que intentó en firme convertirse en académica. Gertrudis Gómez de Avellaneda lo intentó antes: tampoco lo logró.

Por algunos, Emilia Pardo Bazán fue vista de manera prejuiciosa en su época – y casi se podría decir que de cómo se la veía entonces siguen manando ciertas visiones que se tienen ahora de ella – y su obra – genial y ambiciosa – infravalorada. En su momento, también había quien comprendía el valor del trabajo de Pardo Bazán y sus capacidades.

Lo cierto es que, se mire como se mire, Pardo Bazán es una figura fascinante, con todas sus contradicciones (que, por otra parte, se les perdonan o se leen a la luz de sus épocas a los escritores, pero que se convierten en un pecado mortal para las escritoras).

Estaba a la última de las tendencias literarias de su momento y las aplicó a sus obras, fue una pionera feminista (con posiciones muchas veces más avanzadas que la tónica del pensamiento feminista de ese momento en España), también fue pionera como cronista y columnista (cuyos trabajos están siendo recuperados, algunos, en obras específicas) y fue una mujer que supo ver por encima de los prejuicios de lo que es cultura y lo que no, adelantándose a su entorno cultural (y casi incluso siendo más moderna que algunas voces culturetas de hoy). Así, por ejemplo, supo ver que la moda o la gastronomía eran cultura. Escribir escribió hasta libros de cocina.

Emilia Pardo Bazán
Un retrato de la joven Emilia Pardo Bazán pintado por su madre

Este año se cumple el centenario de su fallecimiento y la fecha es una excusa perfecta para volver a recuperar su biografía y su obra. La mejor vía para hacerlo es la exposición que estos días y hasta finales de mes acoge la Biblioteca Nacional de España en Madrid, Emilia Pardo Bazán. El reto de la modernidad. Una vez que eche el cierre, la exposición viajará a A Coruña, donde estará en el Kiosko Alfonso a lo largo del último trimestre del año.

La muestra es fascinante y hace un perfecto trabajo a la hora de condensar la vida y la obra de esta escritora. ¿Está todo lo que ocurrió en la vida y la obra de Emilia Pardo Bazán? Obviamente, no: sería una muestra inmensa si lo hiciera. ¿Está todo lo más importante y, sobre todo, están las explicaciones necesarias para poder contextualizarla y comprenderla? Sin duda.

La comisaria de la muestra es Isabel Burdiel, que además de biógrafa de la escritora es historiadora. La mano experta se nota: la muestra es perfecta para comprender a Emilia Pardo Bazán, su importancia y hasta incluso por qué a lo largo del siglo XX se creó una cierta imagen de Pardo Bazán como una escritora regionalista de textos pintorescos, obviando su feminismo o su condición de exponente de las vanguardias literarias.

“Emilia Pardo Bazán (1851-1921) fue una de las grandes escritoras europeas de su generación. Esa dimensión es hoy reconocida por todos los especialistas españoles y extranjeros. Sin embargo, todavía no tiene una presencia pública acorde con ese creciente prestigio académico”, se lee en el dossier para prensa de la exposición.

Es quizás por eso que la última parte de la muestra es tan importante y tan interesante, cuando nos cuenta cómo en los años 70 las investigadoras re-descubrieron a Emilia Pardo Bazán y abrieron el camino para que la volviésemos a conocer.