Cómo nos gusta ver a los escritores en su intimidad, haciendo deporte, tomando el sol o descansando en la cama, pareciendo personas normales como tú o como yo. Pero mucho más nos gusta verlos trabajando, inspirados, haciendo eso que se les da tan bien (y que los diferencia tanto de nosotros). Y si lo hacen en una máquina de escribir, mejor que mejor.

Porque las máquinas de escribir tienen algo de romántico, que nunca le podremos encontrar a los ordenadores. Y porque las fotos del pasado, en blanco y negro, hacen que todo el mundo parezca más sofisticado. ¡Ay, como nos gustan todas estas fotos en las que se caza a los autores -o ellos posan- en pleno proceso creativo!

Vía | The Guardian, Flavourwire, Pinterest