Sigmund_FreudPosiblemente pocas personas han despertado el interés o han generado cambios tan grandes en cómo vivimos como Sigmund Freud. Sus teorías sobre la psicología de las personas se convirtieron en una revolución no sólo del pensamiento sino a la larga de los estilos de vida. Mucho se ha escrito sobre sus ideas y mucho se ha escrito gracias a sus ideas (¿habríamos tenido tantos movimientos literarios del siglo XX si Freud no hubiese existido?). Ahora Freud se ha convertido en un sujeto literario de pleno derecho. Al fin y al cabo, su vida y la de su familia dan para más de una buena novela.

La última en llegar es Freud’s Mistress (La amante de Freud, en castellano), que saldrá a la venta en Estados Unidos el próximo día 9 de julio. El libro es una narración ficcionalizada sobre la relación de Freud con su cuñada Minna Bernays, la hermana de su esposa Martha y quien vivió con ellos durante unos cuarenta años. La relación amorosa entre Minna Bernays y Freud no pudo confirmarse hasta hace escasos siete años, cuando un sociólogo alemán descubrió una hoja de registro en un hotel suizo en la que figuraba el matrimonio Freud con una habitación de matrimonio. Aquel viaje lo habían realizado Bernays y Freud.

Ese descubrimiento fue el que le dio a Karen Mack y a Jennifer Kaufman el punto de inspiración para escribir la novela (editada por Amy Einhorn Books/Putnam). «Por supuesto, el libro es sobre el affaire, pero también sobre las dos hermanas, en las que una usurpa la vida de la otra, su marido, sus hijos y su estilo de vida», explica a Publishers Weekly Karen Mack.

Pero el libro (sobre el que no se sabe todavía si va a llegar o no a España) no es la única revisión literaria a la biografía de Freud de los últimos tiempos. Goce Smilevski es el autor de La hermana de Freud, uno de los lanzamientos de Alfaguara del pasado invierno. Smilevski se centra en la suerte que las hermanas de Freud, Adolphine, Pauline, Marie y Rosa Freud, durante la II Guerra Mundial y en la relación que el padre del psicoanálisis mantuvo con la más pequeña de todas ellas, Adolphine. Mientras Sigmund Freud, su esposa y sus hijos huían de Austria tras la invasión alemana del país, las cuatro hermanas permanecieron en Viena y acabaron siendo deportadas, muriendo en diferentes campos de concentración nazis. Ninguna de las cuatro hermanas estaban en la lista que Freud hizo de personas próximas a él que debían abandonar el país (y sí estaba, sin embargo, su perro).

La novela está narrada en primera persona, desde el punto de vista de Adolphine, sobre la que poco se sabe a través de los documentos que se conservan de la familia. «Adolphine es una metáfora de la gente olvidada, de aquellos cuyas vidas fueron —si es que no hay nada más que este mundo material— menos que huellas en la arena del tiempo», explicaba en una entrevista Smilevski.  Con esta obra Goce Smilevski consiguió hacerse con el Premio de Literatura de la Unión Europea.

Aunque, antes que todas estas novelas, la familia Freud fue sujeto literario, en cierta manera, en Retorno a Gaglow, la obra que Esther Freud, la hija de Lucien Freud y bisnieta de Sigmund Freud, escribió ya hace unos años. La novela no es una obra sobre la familia Freud, por mucho que en la solapa del texto en su edición española lo intenten vender así, aunque los paralelismos entre algunos de los descendientes del psicoanalista (véase su nieto Lucien) y los protagonistas de la novela son bastante claros.

Fotos | Wikimedia Commons