Ya hemos dicho alguna vez que en el siglo XIX los dibujos no eran desdeñados como algo para niños, y la mayoría de los libros clásicos tienen ediciones repletas de fantásticas ilustraciones. Y uno de los hombres encargados de ilustrar esos clásicos (y también muchos escritos contemporáneos) era Gustave Doré.

Nacido en Estrasburgo en 1832, pronto destacó por sus habilidades pictóricas, y con solo 12  años publicó unas litografías sobre Los doce trabajos de Heracles. Esas litografías llamaron la atención de un editor parisino, que le propuso establecerse en la capital francesa, donde simultaneó su trabajo como ilustrador (y escultor) con el instituto. No fue Gustave Doré un genio de esos que solo se reconocen una vez muerto, todo lo contrario, y a los 30 años ya era rico, habiendo ilustrado numeras revistas y libros de todo tipo (y en diversos países), entre los que destacan ‘El Quijote’, ‘La divina comedia’, ‘El paraíso perdido’, Los ‘Cuentos’ de Perrault, ‘El cuervo’  obras varias de Rabelais o Balzac, e incluso la Biblia. Muchas de esos libros se pueden encontrar hoy fácilmente con sus dibujos.

Lo que más llama la atención de sus ilustraciones es la atención absoluta que prestan al texto que acompañan, lo que explica que a pesar de su estilo común, en general romántico, imaginativo, exuberante y fácilmente reconocible, haya grandes variaciones entre las diferentes obras. Aquí puedes ver algunas de sus ilustraciones para diversos libros.