‘Jap Herron’ es una novela que supuestamente escribió Mark Twain después de muerto. Allá por 1915, Emily Grant Hutchings y Lola V. Hays estaban en un encuentro espiritualista en St Louis, con una güija delante, cuando Mark Twain trató de ponerse en contacto con ellas, y no solo para saludar, nada más y nada menos que para dictarles un libro entero. Dicho y hecho: Emily Grant Hutchings tomó notas, mecanografió toda la obra y consiguió publicarla en 1917  (y nos cuenta todo el proceso en un largo prólogo llamado «La llegada de Jap Herron’.

No creáis que lo de que los escritores escribieran desde la tumba era una cosa inusual; en la crítica que The New York Times hizo del libro ya advertía que era la tercera publicación en pocos meses de un texto enviado desde el más allá. Pero sí se trata de la primera ocasión en que se sacó partido de un autor tan famoso. La hija de Twain trató de detener la publicación, y en respuesta, Hutchings y Hays volvieron a ponerse (vía güija) en contacto con el escritor que estaba «en un insoportable estado de tortura intelectual al no ser capaz de llevar su trabajo a la imprenta». Finalmente accedieron a suspender la publicación y destruir todos los ejemplares ya impresos, por lo que no quedaron más que algunos pocos. Sin embargo, puedes leer aquí arriba ‘Jap Herron’ (en inglés).

Cuentan en The public domain review que Hutchings  era una vieja fan de Mark Twain, y que incluso se habían carteado en el pasado. Eso sí, al parecer él marcó una de sus cartas como «¡Idiota!¡A conservar!», lo que hace que a uno le entren dudas sobre si la escogería a ella como escriba de su última obra.

Según The New York Times ‘Jap Herron’, una novela sobre un niño pobre de Missouri que llega a lo más alto, evidencia un gran conocimiento de la prosa de Mark Twain, pero sin la capacidad de reproducir su genio, y concluye  «Si esto es lo mejor que «Mark Twain » puede hacernos llegar desde el más allá, el ejército de admiradores que sus obras han cosechado pondrán todas sus esperanzas en que, en lo sucesivo, respete el límite de la muerte» .