Cuando aparecieron las plataformas de streaming y nos dejaron acceder a todos los capítulos de la temporada de las series de golpe, apareció un nuevo comportamiento. Era lo que se bautizó como binge-watching, los maratones de series. Empezabas con el capítulo uno y cuando te dabas cuenta habías visto la mitad de la temporada capítulo a capítulo. Aunque hubo quienes rápidamente criticaron esa manera de ver contenidos, también hubo quienes descubrieron el placer que suponía pasarse una tarde en el sofá de casa viendo series. 

La crisis del coronavirus, los confinamientos y las recomendaciones de reducir al máximo nuestra exposición a la enfermedad han hecho que más gente descubra el placer de los maratones. Las horas que pasamos viendo series han aumentado, como demuestran los datos de las plataformas de streaming. Sin embargo, no todo es series. También se está produciendo otro cambio. La crisis ha puesto de moda el binge-reading

Los maratones de lectura no son exactamente tampoco algo nuevo. El placer de leer durante toda la tarde o entregarse con pasión a consumir una saga literaria tomo tras tomo es algo que no pocas personas hemos disfrutado durante años. Lo que ha hecho la crisis del coronavirus es que más personas lean y que más personas hagan maratones de lectura. 

La tendencia la apunta The Wall Street Journal, que ha estudiado los patrones de lectura de los estadounidenses en los tiempos del coronavirus. Los testimonios que recogen ayudan a comprender por qué hay más gente entregada al binge reading. Los cambios de hábitos por precaución contra la enfermedad y el estar más tiempo en casa hacen que la gente tenga más momentos en los que puede leer, por un lado. Por otro, el cansancio que generan las pantallas y la necesidad de desconectar han hecho que otros se refugien en la lectura. En ese mercado, de hecho, en agosto las ventas de libros impresos crecieron en un 13%. 

Pero el boom lector no solo llega por los propios lectores y sus circunstancias, sino también, explican en el Journal, por el trabajo de las librerías independientes. Estas han aumentado sus servicios online, haciendo más fácil comprar vía ecommerce e introduciendo gastos de envío gratis. Algunas han creado hasta productos o servicios especiales para la pandemia, como paquetes de autocuidados literarios. Además, han aumentado su actividad online. No puede haber presentaciones físicas de libros, pero sí se pueden hacer vía zoom o redes sociales. Con ello, llegan a más potenciales personas. 

Los clubs de lectura virtuales han ayudado a acabar de impulsar este comportamiento. 

Foto de RF._.studio en Pexels

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