Lolita‘Lolita’ es uno de los libros más polémicos del siglo XX, y la mayoría tenemos una imagen bastante clara de él (proveniente, básicamente, de la adaptación al cine de Kubrick). Una preadolescente, con gafas de forma de corazón y una piruleta en la boca. Después de la película, esa ha sido la imagen de portada de diversas ediciones.

Pero la portada que quería Nabokov poco tenía que ver con ese retrato de la nínfula. Como aprendemos en el nuevo libro: ‘Lolita: The Story of a Cover Girl: Vladimir Nabokov’s Novel in Art and Design’, que por lástima dudo que se publique en España, Nabokov (que ya sabemos que odiaba muchas cosas) también habría odiado esa portada. Sus instrucciones para la portada fueron precisas: «Quiero colores puros, nubes fundiéndose, los detalles dibujados con precisión, un rayo de sol sobre un camino, reflejando la luz en los surcos y baches, después de la lluvia. Y ninguna niña». E insistió: «Hay una cuestión a la que me opongo radicalmente: la representación de una niña pequeña».

En el mencionado libro se debate, a través de diversos ensayos de diseñadores de portadas, artistas y estudiosos de Nabokov, sobre cómo la imagen más característica de las portadas de Lolita no se corresponde con la historia del libro. Lolita pasa, en las portadas y en el imaginario popular, de ser una preadolescente víctima del argumento, a ser una especie de devoradora de hombres.

Para echar un ojo a cómo son las diversas portadas de este libro podemos ver la galería ‘Covering Lolita donde Dieter E. Zimmer (investigador y traductor) recopila 158 portadas de 36 países. En el libro ‘Lolita: The Story of a Cover Girl: Vladimir Nabokov’s Novel in Art and Design’ por contra, aparece un proyecto por el que numerosos diseñadores crean una nueva portada para el libro. Aquí sí, se evitó la imagen de niña hipersexualizada para centrarse en aspectos como la vulnerabilidad de la infancia o la obsesión de Humbert.

La portada de Lolita

Vía | The New Yorker