la-vida-soñada-de-rachel-waringCompré ‘La Vida Soñada De Rachel Waring‘ sin saber de qué iba el libro o quien era su autor, Stephen Benatar, simplemente porque tenía una fantástica portada repleta de mariposas. No se debe juzgar un libro por su portada a menos que estés haciendo (como yo) el reto Librópatas 2015, en el que se pide precisamente eso: escoger un libro sin saber nada de él. Cuando leí la sinopsis supe que no había fallado: una mansión georgiana, una mujer excéntrica, un jardinero atractivo. ¿Qué más podía pedir?

Absolutamente nada. Aunque la historia recorre vericuetos más sombríos de lo que parece a simple vista, se trata de una lectura hipnótica. La protagonista es Rachel Waring, una solterona de manual (un poco amargada, un poco ilusa) con un gris trabajo de oficinista a la que, de la noche a la mañana, le cambia la vida cuando descubre que una tía lejana le ha dejado en herencia una mansión de época, algo decrépita y decadente, pero sin duda con mucho más encanto que el piso en el que vive de alquiler con una amiga a la que en realidad odia. El libro es relativamente contemporáneo (de los años 80) y aparecen elementos modernos como el vídeo y la televisión que te hacen darte cuenta de que lo es, pero tanto la protagonista como la atmósfera tienen algo de gótico y de vetusto, que llevan tu mente muchos años atrás, y contribuyen al poso atemporal y delirante que deja el libro una vez leído.

El caso es que Rachel lo deja todo, se instala en Bristol y comienza a ser FELIZ. Los lectores seguimos las disquisiciones de la protagonista en primera persona y no podemos menos que alegrarnos de que esté tan contenta. Es un poco rara, sí, pero también muy divertida y entrañable, aunque poco a poco empieza a haber más y más señales de alarma, que nos indican que quizá sea FELIZ, pero porque no vive en el mundo real. La locura de Rachel se hace cada vez más evidente, pero al mismo tiempo, como la leemos en primera persona, la tratamos de justificar. Al fin y al cabo, quién no se he engañado nunca a sí misma pensando que alguien nos mira con romántico interés cuando simplemente lo ha hecho con curiosidad. Quien no ha negado alguna vez la importancia de una deuda para poder seguir llevando el día con optimismo. Quien no termina en su cabeza las historias de la vida real que no han tenido el final que merecían.

‘La vida soñada de Rachel Waring’ es un libro radicalmente original, y lo es porque la peculiar voz de Rachel Waring es la única que escuchamos. A veces no sabemos que es verdad y que es fabulación, y esa tensión nos mantiene pegados a las páginas. Pero además de diferente, es una obra muy divertida, porque la protagonista tiene un carácter muy peculiar, y a propósito o no, acaba provocando escenas hilarantes, que hacen que el libro, casi casi, parezca de humor. Si no fuera porque es también sórdido y triste, y entre engaño e ilusión, podemos sentir el rídiculo del que Rachel no es consciente, pero también podemos descubrir detalles de su vida que la revelan como algo mucho más inquietante que una pobre loca.