Anotaciones de los monjes copistas

Cuando en las clases de historia nos hablaban de la Edad Media, yo pensaba que lo de ser monje copista y pasar tus horas en la biblioteca no estaba tan mal (sobre todo si lo comparabas con pasar el día rezando). Pero en realidad, copiar poco tiene que ver con leer, y uno puede entender que a ellos les pareciese un trabajo tedioso y aburrido.

Aunque no eran mucho de quejarse a viva voz (o sí, quien sabe, igual las bibliotecas de los monasterios estaban llenas de gente refunfuñando o haciendo bromas), lo que está claro es que sí se quejaban por escrito. En los márgenes de los manuscritos medievales se pueden leer pequeñas anotaciones como: «Ya está, he reproducido íntegramente esta cosa. ¡Por Dios Santo, dadme una bebida!» o «Qué frío hace».

En el libro ‘Image on the Edge: The Margins of Medieval Art’ Michel Camille recopila y explica los dibujos, las frases, o las esculturas que aparecen en los márgenes de los manuscritos y los edificios medievales. Campesinos, criados, prostitutas y mendigos, junto con los caballeros y clérigos, son representados en dibujos bufonescos en los márgenes de libros de oraciones o en las gárgolas, en el exterior de las iglesias.

Y entre todo eso, Camille señala las anotaciones de los monjes, normalmente acompañadas de ilustraciones en las que se se pueden ver cosas como el amamantamiento de un mono, un tritón recibiendo una flecha en el culo e imágenes sexuales para dar y tomar.

Leamos algunas de las quejas que los monjes dejaron en los márgenes de sus pergaminos. Las hay divertidas, pero también poéticas:

  • «Esta página no ha sido escrita despacio»
  • «Tengo mucho frío»
  • «Nuevo pergamino, mala tinta, no digo nada más»
  • «Gracias Dios, pronto se hará de noche»
  • «Oh, mi mano»
  • «Escribir es un trabajo penoso. Te encorva la espalda, te oscurece la vista, te retuerce el estómago y los costados»
  • «Como el puerto es bienvenido al marinero, así la última frase al escriba»
  • «San Patricio, líbrame de escribir»
  • ¡Esto es triste! Oh, librito. Algún día llegará que alguien sobre una de tus páginas dirá: la mano que esto escribió, ya no está.

Y estos son solo algunos ejemplos. Como veis, pasar el día copiando libros era más divertido si uno se permitía alguna transgresión.

Vía: Io9