Banine en los años 30
Banine en los años 30

En el Bakú de principios del siglo XX, Banine es una niña que vive a cuerpo de reina gracias al petróleo. Aún no se hablaba de petrodólares, pero es más o menos cómo vive la vida Banine. Uno de sus abuelos era un pastor de cabras que tropezó un día con un pozo petrolífero. Tanto su padre como su madre, que muere cuando ella es una niña, venían de familias que se habían enriquecido con el petróleo y que vivían con todos los lujos posibles en la esquina del Imperio Ruso que entonces era Azerbaiyán. Habrá vacaciones, casas lujosas y una sufrida institutriz alemana que intenta educar a Banine y a sus hermanas a la centroeuropea.

Por supuesto, todo eso para un poco cuando estalla la I Guerra Mundial y se desvanece por completo cuando llega la Revolución Rusa. Azerbaiyán fue brevemente un país independiente –y el padre de Banine un ministro– pero finalmente acabará formando parte de la URSS. La familia de Banine, como tantas otras familias millonarias de esa época, ver como su fortuna desaparece.

No es difícil imaginar lo que le va a pasar a Banine cuando se abre la primera página de Los días del Cáucaso, las memorias que escribió años después sobre su infancia y adolescencia en las postrimerías del Imperio Ruso. “A diferencia de ciertas personas dignas, nacidas en familias pobres, pero que eran familias «bien», yo nací en el seno de una familia que no era para nada una familia «bien», pero sí era muy rica. Tanto que resultaría escandaloso de no ser por el hecho deplorable, pero justo, de que dejó de serlo hace ya muchos años”, empieza a contar Banine.

Cubierta de la edición española

Banine publicó sus recuerdos en París, en 1945, cuando había vivido ya dos guerras mundiales, una revolución, un escape en tren y una vida reinventada como vendedora en una tienda y traductora literaria. Tenía 40 años cuando publicó Jours caucasiens. Era su segundo libro y, como el primero, lo había escrito en francés.

La historia se adentra en ese tiempo perdido, un poco como lo hace Alí y Nino, la otra novela que se suele señalar sobre el Azerbaiyán de esa época, escrita por el misterioso Kurban Said. Quién es en realidad Said es todavía algo en disputa, pero parece bastante claro que no es un escritor azerbaiyano. No es lo que ocurre con Banine. Puede que su libro fuese escrito en francés, pero la escritora habla de su propia experiencia.

Ella es la niña rodeada de los lujos del petróleo, educada en la lucha constante entre su institutriz alemana y su tradicional abuela musulmana, y, aunque narra la misma época que Alí y Nino retrata, lo hace desde el punto de vista de la adolescente enamoradiza y un tanto inconsciente que era (y queda claro que la adulta recuerda con cierto humor esos años). No hay gran romántica historia de amor, sino más bien una historia de crecimiento de una adolescente que acaba casándose simplemente para lograrle el pasaporte a su padre.  

El resultado es un libro sorprendente, unas memorias escritas como si fuesen una novela y usando los mecanismos de la ficción.  Jours caucasiens era uno de tantos libros de hace décadas que se habían quedado perdidos en las estanterías. Una traducción al inglés ha hecho que haya vuelto a entrar en el circuito literario. Pushkin Press lo tradujo el año pasado al inglés y este año Siruela lo ha publicado en castellano, como Los días del Cáucaso.

Banine también escribió sobre su vida parisina, ciudad a la que llegó siendo una veinteañera, tras huir de Azerbaiyán con su marido (y de su marido y sus patrañas en el Orient Express) y reunirse con su moderna madrastra. Solo queda cruzar los dedos para que lo traduzcan también (la edición francesa está totalmente descatalogada) y nos permitan descubrir cómo siguió su existencia.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...