Niño leyendo

No hace falta que un estudio nos diga a estas alturas lo que uno ya sabe con mirar alrededor, que los niños que leen por diversión tienden a ser buenos alumnos, y que a los buenos alumnos es habitual verlos con un libro bajo el brazo, pero una investigación más ha venido a corroborar esa afirmación.

No es que los niños que leen por iniciativa propia sean más listos, pero sí que leer favorece el desarrollo de habilidades que ayudan a un mejor rendimiento escolar. Así, se ha encontrado una correlación entre altos niveles de lectura y mejores resultados en ortografía y vocabulario, lo cual es bastante lógico, pero también en matemáticas.

Para realizar este estudio se cruzaron los hábitos lectores  y los test cognitivos de 6000 niños nacidos en los años 70 y de un entorno sociocultural semejante. Se compararon los resultados de los niños a los 5, a los 10 y a los 16 años, para ver si leer había supuesto alguna diferencia en el desarrollo de sus habilidades intelectuales. La conclusión fue que los niños que leían libros frecuentemente a los 10 años y más de una vez a la semana a los 16, mostraban mejores resultados tanto en ortografía y vocabulario como en matemáticas. El impacto de la lectura resultó cuatro veces mayor que el de que uno de los padres tuviera estudios superiores.

Según los autores del estudio, la lectura introduce a los jóvenes a nuevas ideas y nuevo vocabulario, y eso facilita su compresión y absorción de contenidos en el colegio, además de que favorece un acercamiento más autosuficiente al aprendizaje. Aunque las causas pueden ser muy variadas, de lo que no cabe duda por el momento es de la correlación entre leer por placer y un aprendizaje general más rápido y fácil.

El estudio también quiere ver si los efectos de la lectura por placer perduran en la vida adulta, y por eso ha analizado un nuevo cuestionario a esos mismos niños, ahora ya cuarentones; los resultados aún no están disponibles.

Vía | The Guardian

Foto | Tim Pierce

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