libros ok

Con cada cambio tecnológico y con cada desarrollo, las cosas anteriores se quedan obsoletas y dejan de ser valoradas en ese momento por las personas. Solo hay que pensar lo que pasó con los vídeos, los disquetes o hasta los DVD. ¿Alguno los ha guardado pensando que en algún momento serán valiosas muestras del pasado? ¿O se han traspapelado entre las muchas cosas que ya no queremos o que ya no usamos? Lo mismo que ha pasado con estos elementos pasó en su momento con los cambios en el mundo del libro: cuando apareció la imprenta y el libro impreso, los manuscritos se quedaron obsoletos y los libros a mano se consideraron completamente adelantados por la nueva fórmula y por la nueva tecnología. ¿Qué ocurrió con ellos? Muchos, cierto es, se conservaron en las bibliotecas, pero otros muchos fueron considerados simplemente basura pasada de moda y reciclados por los propios bibliotecarios.

Esos textos se usaron, curiosamente, para mantener con bien los nuevos libros. Los bibliotecarios del pasado los usaban para reforzar los lomos de los libros y que estos recuperasen su forma y su fortaleza. Pero, doble curiosamente, con ello han conseguido salvar esos libros pre-imprenta para la posterioridad. Los libros han permanecido ocultos en el lomo de los otros libros, como una especie de tesoro que esperaba a ser recuperado. Los investigadores están recuperándolos justo ahora.

Para hacerlo, eso sí, tienen que emplear técnicas de última generación, ya que no pueden abrir el lomo del libro para sacar el manuscrito (dañarían el segundo libro en su afán por recuperar el primero). Como hacen los expertos en arte, que buscan los cuadros ocultos por debajo de otros, los expertos bibliógrafos están usando tecnología para descubrirlos. Según explican en SmithsonianMag, es lo que están haciendo expertos de la holandesa universidad de Leiden. Usando macro fluorescencia de rayos X, están escaneando los lomos de los libros y extrayendo los datos que encuentran. Con esta tecnología no solo pueden sacar la imagen, sino también organizarla para ver qué es, lo que permite recuperar la biblioteca olvidada dentro de la biblioteca real.

Teniendo en cuenta que la técnica de reutilización de los textos se usó muchísimo y que cada biblioteca histórica tiene «miles» de estos lomos de libro, el potencial de la técnica es asombroso.