MaryShelleyEl 10 de septiembre de 1797 el filósofo y escritor William Godwin se enfrentó a su diario, en el que cada día daba cuenta de los hechos de la jornada. Pero no fue capaz de apuntar exactamente lo que había ocurrido: escribió únicamente las ochos menos veinte minutos y después trazó tres líneas con su pluma. Quienes fuesen sus biógrafos años después sabrían cubrir el hueco. Esa era la hora en la que había fallecido su recientemente esposa Mary Wollstonecraft. La escritora (y autora de la popular en su tiempo A Vindication of the Rights of Woman) había dado a luz diez días antes a la que fue la única hija que tuvieron en común.

La pequeña Mary nació el 30 de agosto en Londres, en un parto largo y doloroso, lleno de complicaciones, que culminó de forma trágica. Como cuenta Claire Tomalin en su completa biografía Vida y muerte de Mary Wollstonecraft, la placenta se rompió tras el parto, lo que hizo que un médico tuviese que retirar los trozos y posiblemente causó una infección durante el proceso. Aunque los primeros días tras el parto parecía que todo iba a salir perfectamente, Mary Wollstonecraft acabó falleciendo, dejando a la recién nacida y a su hermana mayor, Fanny, huérfanas. Las dos niñas se quedaron con William Godwin, el padre de la primera y padrastro (entregado) de la segunda, bajo la tutela de quien crecieron hasta que su padre se casó por segunda vez con Mary Jane Clairmont, que aportó al matrimonio a otros dos hijos y con quien Fanny, pero sobre todo Mary, nunca acabaron de llevarse muy bien.

Las dos hermanas crecieron en el nuevo domicilio familiar, con un padre que siempre estaba sumido en deudas y un entorno altamente cultural. Fue en ese entorno en el que ambas conocieron a Percy Shelley, el poeta romántico que ya era bastante célebre. Posiblemente Fanny estuviese enamorada de él (es una de las teorías con las que especula Janet Todd en Death&the Maidens. Fanny Wollstonecraft and the Shelley Circle) pero él se enamoró de Mary. Cuando Mary Godwin tenía 16 años, Shelley (que estaba casado) y ella huyeron a la Europa continental, acompañados por Claire Clairmont (hija de la madrastra de Mary). Lo que pasó luego es bastante popular. Claire conoció a Lord Byron, con quien tuvo una hija (Allegra, una de las diferentes hijas que tuvo el poeta), Mary y Shelley se casaron cuando la mujer de él se suicidó (y tuvieron varios hijos, aunque sólo uno llegó a la edad adulta) y Shelley acabó muriendo ahogado en el mar italiano en 1822.

Antes de la muerte de Shelley, Mary había escrito Frankestein, la que se convirtió en su novela más famosa. Ella misma cuenta cuándo y cómo la escribió en la introducción al texto publicado en 1831. Shelley, Mary, Lord Byron y su médico, John Polidori, estaban atrapados por el mal tiempo del verano de 1816 (el peor verano del que se tienen noticias en los últimos siglos, cuando las temperaturas bajaron muy por debajo de lo que era habitual) en casa. Así que Lord Byron propuso que todos ellos escribiesen «una historia de fantasmas». Mary Shelley pensó en escribir «una historia que les hablase de los miedos misteriosos de nuestra naturaleza y despertaseun horror estremecedor, una historia que obligase al lector a mirar alrededor asustado». Eso fue el germen de Frankestein, una novela gótica que se convirtió en una de las historias más populares de los últimos años.

Grabado para una edición de Frankestein en 1831

Grabado para una edición de Frankestein en 1831

¿Quién no sabe qué ocurre en Frankestein? Aunque las adaptaciones al cine han desvirtuado un poco la obra original, lo básico del argumento está claro. Un científico, Victor Frankestein, decide estudiar si puede conseguir dotar de vida a lo que está muerto y, fruto de ese trabajo, crea una criatura, que se convertirá en el malo de la historia. Frankestein lo persigue por todo el mundo para acabar con él, mientras la criatura se esfuerza en vengarse de su creador abocando a todos los seres queridos de Frankestein a la tragedia.

Pero aunque Frankestein es el libro más conocido de todos cuantos escribió Mary Shelley, no es su única obra. Tras la muerte de Percy Shelley en Italia, Mary tuvo que volver a Reino Unido y lo hizo sin ingresos. Su suegro, el padre acomodado de Shelley, decidió no darle dinero de forma recurrente a menos que pudiese controlar la educación de su nieto, Percy Florence, así que Mary Shelley se entregó a la escritura para poder tener una fuente de ingresos. Trabajó como novelista, escribiendo sobre escritores famosos, redactando historias cortas para revistas femeninas y editando los escritos de su marido y de su padre para su publicación póstuma. Se entregó al cuidado de su único hijo superviviente (él luego se entregó al cuidado de su madre) y falleció en 1851, cuando tenía 53 años.

Fotos | Wikimedia Commons

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